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Cinco disparos y una huida: ‘El Niño’ acaba abandonado ante un hospital de Móstoles

La madrugada dejó una secuencia de violencia todavía sin cerrar en el sur de Madrid. Rafael Francisco Hornero Cruz, conocido como ‘El Niño’, acabó ingresado tras recibir cinco disparos en las piernas y ser abandonado poco después junto al Hospital de Móstoles.

El primer aviso llegó alrededor de las 05:50 horas desde la zona de Ronda Sur, en Puente de Vallecas. Una persona alertó tras escuchar una detonación y ver cómo varias personas introducían a un hombre herido en un vehículo antes de escapar del lugar.

Cuando los agentes alcanzaron el punto señalado, localizaron un rastro de sangre y distintos indicios materiales. Entre ellos había vainas, un cartucho y un teléfono móvil, elementos que ahora forman parte de la reconstrucción policial de aquella primera escena.

El hombre trasladado era Hornero, una figura conocida en el entorno de los alunizajes madrileños y vinculada a la banda de Samuelillo. En este episodio, sin embargo, la Policía Nacional lo sitúa como víctima de un ataque cuyo autor y motivo permanecen bajo investigación.

La salida del vehículo no puso fin a la intervención. Un indicativo policial lo detectó más tarde en una gasolinera de Moratalaz, pero sus ocupantes reaccionaron al percatarse de la presencia de los agentes y emprendieron de nuevo la marcha.

La persecución continuó por la M-40 en sentido sur, con participación de patrullas de distintos distritos. El Mercedes consiguió perderse durante el seguimiento y los agentes no pudieron detener en ese momento a quienes viajaban en su interior.

Poco después, sobre las 06:30 horas, el coche llegó hasta el Hospital de Móstoles. Allí, sus ocupantes dejaron al herido en el servicio de urgencias y se marcharon, cerrando una ruta de fuga que había atravesado varios puntos de la capital.

Los sanitarios atendieron a Hornero por cinco heridas de bala en las extremidades inferiores y lo sometieron a una intervención quirúrgica. Permanece hospitalizado bajo custodia policial mientras la gravedad de las lesiones mantiene el caso en el centro de la investigación.

La conexión entre el tiroteo de Puente de Vallecas y el abandono en Móstoles es una de las líneas que los investigadores tratan de confirmar. El recorrido del vehículo, las grabaciones disponibles y los objetos recogidos pueden resultar decisivos para ordenar la cronología.

Entre las hipótesis iniciales aparece un posible ajuste de cuentas o un enfrentamiento entre personas vinculadas a actividades delictivas. Ninguna de esas explicaciones ha quedado confirmada oficialmente, por lo que el caso sigue abierto y sin una versión definitiva de lo ocurrido.

El lugar del aviso ofrecía una imagen de precipitación: sangre en la vía pública, restos de munición y un teléfono abandonado. Cada uno de esos indicios deberá ser analizado para determinar quién estuvo allí, quién disparó y cómo se produjo el traslado posterior.

La llegada al hospital tampoco despejó las incógnitas. Los ocupantes del Mercedes dejaron al herido y huyeron antes de poder ser identificados, por lo que las pesquisas se centran también en las cámaras de seguridad y en el trayecto seguido desde Vallecas.

El historial policial de la víctima añade contexto, pero no resuelve la agresión. Sus antecedentes y su relación con el mundo de los alunizajes no sustituyen las pruebas que deben aclarar el ataque, una distinción relevante mientras no existan detenciones ni acusaciones concretas.

La investigación avanza con una víctima ingresada, un vehículo que logró escapar y una escena inicial marcada por disparos. Detrás de esos minutos queda una cadena de decisiones todavía opaca, desde el ataque en Vallecas hasta el abandono final en las urgencias de Móstoles.

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