El vídeo de la detención de Ander reabre las preguntas sobre su muerte en Santurtzi

Un vídeo grabado por un vecino ha devuelto a primer plano la detención de Ander en Santurtzi. El joven murió dos días después en el hospital de Cruces y las imágenes han reactivado las preguntas sobre una intervención que sigue bajo investigación.
La grabación sitúa los hechos en la tarde del 22 de junio, cuando Ander fue reducido en la calle por agentes de la Policía Local. En el vídeo se aprecia una secuencia de inmovilización que terminó con el joven tendido en el suelo.
La plataforma Justizia Anderrentzat ha difundido las imágenes como parte de su reclamación de esclarecimiento. El colectivo sostiene que Ander acudió a las dependencias policiales buscando ayuda durante un episodio de crisis de salud mental.
En el registro visual se ve primero a tres agentes junto al joven. Después aparecen más policías hasta sumar siete personas en la intervención, una cifra que ha quedado incorporada al debate público que rodea el caso.
Las imágenes muestran lo que parecen ser dos descargas de una pistola táser cuando Ander ya se encuentra en el suelo. Esa secuencia es uno de los elementos que la plataforma considera decisivos para reconstruir lo ocurrido.
La plataforma denuncia que, tras la reducción, Ander permaneció inmovilizado durante un tiempo prolongado y sin conocimiento. También vincula el episodio con las altas temperaturas registradas aquella tarde en la localidad vizcaína.
La muerte de Ander se produjo 48 horas después de la intervención, ya en el hospital de Cruces. Esa distancia temporal no ha cerrado las dudas, sino que ha convertido la cronología sanitaria y policial en una pieza central del caso.
Los datos conocidos sobre la atención de emergencias describen un primer aviso para un traslado psiquiátrico y una posterior petición de asistencia urgente. El joven ingresó en el hospital después de que su estado empeorara durante la tarde.
La versión municipal difundida en junio indicó que Ander había acudido a las dependencias policiales y que, tras salir corriendo, se produjo una persecución y una reducción. El Ayuntamiento ha señalado que existen investigaciones internas y externas en marcha.
Por su parte, el entorno de Ander cuestiona la proporcionalidad de la actuación y reclama que se determinen responsabilidades. Sus afirmaciones forman parte de una denuncia pública y no sustituyen las conclusiones de las pesquisas abiertas.
El uso del táser ocupa un lugar especialmente sensible en esta nueva fase. La plataforma sostiene que la utilización del dispositivo no figura en los informes que conoce, mientras el vídeo ha situado esa cuestión ante una evidencia visual que deberá ser analizada.
La investigación también alcanza a la actuación de los servicios de emergencia y a la información transmitida durante el operativo. El objetivo será establecer con precisión qué decisiones se tomaron, cuándo se tomaron y cómo influyeron en la atención recibida.
El caso está en manos de los mecanismos de control correspondientes y la familia espera resultados más exhaustivos de la autopsia. Hasta que esos informes estén disponibles, las imágenes no resuelven por sí solas la causa del fallecimiento, pero sí endurecen las preguntas.
Santurtzi volverá a escuchar el nombre de Ander en una movilización convocada para el 3 de octubre. La difusión del vídeo ha transformado una historia ya dolorosa en una exigencia aún más concreta: saber qué pasó en aquella calle y quién debe responder por ello.






