Hallan muerto en el Ebro a Alberto Martínez tras una semana desaparecido en Logroño

La búsqueda de Alberto Martínez terminó este 12 de septiembre con el peor desenlace. El hombre, de 83 años, fue localizado sin vida en el río Ebro, en el término municipal de Viana, después de una semana desaparecido desde que salió de su domicilio en Logroño.
El hallazgo se produjo durante las labores desplegadas para encontrarlo. El cuerpo fue recuperado del cauce en territorio navarro, una circunstancia que sitúa las actuaciones posteriores bajo la competencia del juzgado de Estella, una vez precisado el punto exacto de localización.
Alberto había sido visto por última vez el sábado 5 de septiembre. Después de marcharse de casa, no regresó, y la preocupación de sus familiares dio paso a una denuncia y a un dispositivo de búsqueda que se mantuvo activo durante los días siguientes.
Las primeras horas estuvieron marcadas por rastreos en Logroño y por llamamientos para obtener cualquier pista. La desaparición movilizó a Policía Nacional, Policía Local, bomberos, Protección Civil y personas voluntarias que recorrieron distintas zonas de la ciudad y su entorno.
La zona del Ebro fue ganando peso en la búsqueda. El entorno del río aparecía como un punto relevante porque las últimas referencias situaban al octogenario caminando en dirección a esa área, aunque durante los primeros días no existía una explicación confirmada sobre lo ocurrido.
El operativo incorporó recursos especializados conforme avanzaban las jornadas sin noticias. Se sumaron drones, un helicóptero y equipos acuáticos, mientras agentes de distintas unidades revisaban información y ampliaban el rastreo por las riberas y los tramos de difícil acceso.
El Grupo Especial de Operaciones se integró en el dispositivo el viernes con equipo acuático. Ese refuerzo acabó siendo decisivo en la localización del cuerpo, después de una búsqueda que había reunido a servicios policiales, emergencias y apoyo ciudadano durante casi siete días.
El cadáver fue localizado en Viana, municipio navarro situado junto a La Rioja y atravesado por el mismo curso del Ebro que bordea Logroño. Tras el levantamiento, el cuerpo fue trasladado al Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Pamplona para los exámenes correspondientes.
La identificación confirmó que se trataba de Alberto Martínez. El dato puso fin a una semana de incertidumbre para sus cinco hijas y para las personas que habían seguido los rastreos, pero abre ahora una fase distinta: esclarecer qué ocurrió antes de que su cuerpo apareciera en el río.
Por el momento, no se ha difundido una causa de muerte. Los análisis forenses y las actuaciones judiciales deberán determinar las circunstancias del fallecimiento, sin adelantar hipótesis que todavía no cuentan con una conclusión oficial y mientras se completa la investigación.
El caso había despertado una amplia movilización en Logroño. La familia difundió sus datos físicos, incluida su estatura aproximada de 1,70 metros, su pelo canoso y su calvicie parcial, para facilitar que cualquier persona pudiera reconocerlo y aportar una información útil.
Durante la semana se organizaron batidas en la ciudad y en las orillas del río. La búsqueda combinó patrullas, vigilancia aérea, perros especializados y equipos de rescate, un despliegue que creció a medida que pasaban los días sin que apareciera una pista concluyente sobre su paradero.
La localización convierte un caso de desaparición en una investigación sobre una muerte pendiente de aclaración. El lugar donde apareció el cuerpo y el hecho de que se encuentre en Navarra explican que el juzgado de Estella asuma los trámites judiciales que sigan a partir de ahora.
El Ebro, que durante días concentró la inquietud de quienes buscaban a Alberto, terminó devolviendo la respuesta que nadie quería recibir. Tras una semana de rastreos y espera, la investigación continúa para reconstruir las últimas horas de un hombre cuyo rastro se perdió en Logroño.






