Desapareció entre 800 metros… y 35 años después el silencio pesa más que nunca: el enigma de María Dolores Sánchez Moya
Medina del Campo, 24 de julio de 1990. Verano seco, cielo claro, la estación a la vuelta de una esquina que parecía inocente. María Dolores “Mari” Sánchez Moya, 21 años, salió de casa con prisa mansa y un plan sencillo: caminar los 800 metros de siempre y coger un tren a Valladolid para trabajar. Era rutina, era costumbre, era eso que uno hace sin pensarlo. Pero aquel martes, la rutina se quebró en silencio.






