El crimen de Álex en Sueca: Cuando la inocencia se apaga entre videojuegos

 

La tarde del sábado 24 de enero de 2026 quedará grabada como una de las más oscuras en la historia de Sueca, Valencia. Álex, un niño de 13 años descrito por todos como «un trozo de pan», salió de su casa con la ilusión de un adolescente: iba a ayudar a un amigo a instalar un programa para jugar al ‘Fortnite’. Nada en esa jornada rutinaria presagiaba que el menor caminaba hacia una trampa mortal en un lugar donde debería haber estado seguro.

Según las investigaciones, no hubo discusiones previas ni conflictos entre los menores; el ataque fue una explosión de violencia tan repentina como inexplicable que rompió la paz del hogar.

El menor fue acorralado en el cuarto de baño, un espacio reducido que se convirtió en una ratonera sin salida. Allí, el agresor utilizó un bate de béisbol y un cuchillo de cocina de grandes dimensiones para acabar con la vida del pequeño, quien, debido a su complexión física, no tuvo oportunidad alguna de defenderse.

Los forenses confirmaron que las heridas fueron infligidas con alevosía, descartando cualquier posibilidad de que el niño pudiera haber repelido la agresión.

Tras el crimen, el agresor le espetó a su hijo una frase cargada de odio: «¡¿Ves lo que ha conseguido tu madre?!», vinculando el acto a un conflicto personal con su expareja.

Desde el primer momento confesó el crimen, pero se escudó en un supuesto «ataque de locura» o «brote psicótico». Alegó ante el juez que «perdió la cabeza» mientras veía un partido de fútbol, una versión que los investigadores y psicólogos forenses miran con absoluto escepticismo.

Allí se encontraron con un despliegue policial que confirmaba sus peores temores.

El ingreso en prisión de Juan Francisco fue un momento de altísima tensión. Vecinos y familiares se congregaron a las puertas de los juzgados para increpar al detenido. Gritos de «asesino» y «desgraciado» acompañaron al furgón policial, mientras la Guardia Civil formaba una cadena humana para evitar que la multitud alcanzara al autor confeso, quien actualmente permanece en la cárcel de Picassent bajo un protocolo de especial vigilancia.

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