Hallan sin vida a un octogenario con alzhéimer tras desaparecer en una urbanización de Teo, A Coruña
La desaparición de un hombre de 82 años en una urbanización de Teo terminó de la peor manera cuando la madrugada ya había roto el silencio de la zona y el operativo seguía sin respuestas.
El anciano había sido visto por última vez al mediodía del sábado en la urbanización Campos de Mirabel, un punto residencial de este municipio coruñés desde el que se activó la alerta pocas horas después.
La denuncia formal por su ausencia puso en marcha una búsqueda contrarreloj marcada desde el principio por un factor de enorme vulnerabilidad: el hombre padecía alzhéimer y podía haberse desorientado en cualquier momento.
Con esa hipótesis sobre la mesa, la Guardia Civil y la Policía Local desplegaron un dispositivo al que también se sumaron personas voluntarias dispuestas a rastrear calles, caminos y zonas próximas antes de que cayera la noche.
Con el paso de las horas, el operativo creció todavía más con la incorporación de drones de la Axencia Galega de Emerxencias, utilizados para ampliar el radio de rastreo y revisar desde el aire puntos de difícil visibilidad.
A pesar de ese esfuerzo, las primeras batidas concluyeron sin un resultado positivo y dejaron tras de sí una sensación cada vez más áspera, la de una búsqueda larga que no lograba cerrar el círculo alrededor del desaparecido.
La noche avanzó sin noticias claras hasta que, en torno a las 04.30 horas del domingo, una patrulla de la Guardia Civil del Puesto de O Milladoiro localizó al hombre dentro de un vehículo en el mismo municipio.
El coche estaba estacionado en la parroquia teense de Calo, un detalle decisivo para reconstruir las últimas horas de un trayecto que, según los primeros indicios conocidos, acabó en una desorientación fatal.
Ese primer encaje de hechos apunta a que el octogenario no fue víctima de una agresión externa, sino de un extravío ligado a su estado de salud, una circunstancia que convirtió cada minuto de ausencia en una amenaza real.
El hallazgo llegó después de una jornada entera de movilización y tensión, con familiares, vecinos y efectivos recorriendo la zona mientras la posibilidad de encontrarlo con vida se iba estrechando de forma implacable.
La localización en el interior del vehículo añade un elemento especialmente sombrío al caso, porque sugiere que el desenlace se produjo en un espacio cerrado y aparentemente cercano mientras el operativo seguía buscándolo fuera.
En sucesos de este tipo, la desaparición de personas mayores con deterioro cognitivo dispara el nivel de urgencia por el riesgo de desorientación, agotamiento y pérdida de referencia incluso a escasa distancia del último punto conocido.
Teo amaneció así con el final que nadie quería confirmar, después de horas de espera, rastreos y llamadas cruzadas alrededor de una ausencia que ya desde la tarde del sábado se había convertido en una carrera desesperada.
Lo que comenzó como una búsqueda intensa en una urbanización acabó en Calo, dentro de un coche y en plena madrugada, dejando una secuencia seca y devastadora que resume la fragilidad extrema de quienes desaparecen sin poder orientarse.






