Muere en Estella al caer desde un cuarto piso cuando intentaba huir tras un aviso por violencia de género
La madrugada de Estella quedó atravesada por una escena brutal cuando un hombre murió tras precipitarse desde un cuarto piso en un edificio de la plaza de Santiago.
Todo ocurrió alrededor de las 2:45 horas, en el momento en que la Policía Municipal acudió al domicilio después de recibir un aviso de SOS Navarra por un presunto episodio de violencia de género.
Cuando los agentes llegaron a la vivienda, el hombre ya estaba en el suelo con lesiones irreversibles y no había margen para revertir el golpe que acababa de destrozar la noche.
La secuencia que maneja la investigación apunta a que la víctima mortal intentaba escapar de la presencia policial en el piso en el que se estaba interviniendo.
Una de las hipótesis difundidas sobre el terreno sostiene que trató de pasar de un balcón a otro, una maniobra desesperada a esa altura que terminó en una caída letal.
El inmueble está situado en una zona especialmente sensible esa noche, porque la plaza de Santiago se encontraba muy concurrida por las fiestas patronales y por un concierto que reunía a decenas de personas.
Eso convirtió el desplome en un episodio todavía más perturbador, con testigos alrededor y con la necesidad inmediata de asegurar el espacio antes de que el caos fuera mayor.
La Policía Municipal acordonó el área y desalojó parte de la plaza con apoyo de miembros de la Peña La Bota, que participaban en la organización del evento musical.
La intervención no solo se centró en proteger a quienes estaban en la calle, sino también en preservar el escenario exacto de unos hechos que todavía exigen una reconstrucción minuciosa.
El caso quedó en manos de la Policía Judicial de la Policía Foral, que asumió la investigación para aclarar con precisión cómo se produjo la caída y qué ocurrió en los instantes previos.
Por ahora, el foco está puesto en determinar el recorrido que siguió el hombre dentro de la vivienda, su intento de huida y la relación de todo ello con el aviso inicial por presunta violencia de género.
La muerte no se produjo en un contexto aislado ni silencioso, sino en medio de una plaza ocupada por el ambiente festivo, lo que multiplicó el impacto de lo sucedido entre quienes estaban allí.
El contraste entre la música, la multitud y el cuerpo tendido en el suelo dejó una imagen seca, violenta y difícil de apartar de la memoria de una localidad acostumbrada a vivir esas fechas en la calle.
Mientras se esperan las conclusiones oficiales, Estella queda marcada por una intervención que empezó como una respuesta policial a una denuncia y acabó convertida en una muerte bajo investigación.






