Muere la madre de los dos menores fallecidos en el incendio de Benalmádena
La tragedia que estremeció a Benalmádena durante la madrugada del 30 de julio acaba de dejar su golpe final. La madre de los dos menores que murieron en el incendio del piso ha fallecido este martes 4 de agosto tras varios días ingresada en estado crítico.
La mujer tenía 49 años y permanecía hospitalizada en la Unidad de Grandes Quemados del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla. Había llegado con quemaduras en cerca del 70% de su cuerpo, un nivel de lesiones que ya dibujaba un pronóstico devastador desde las primeras horas.
Con su muerte, el balance del incendio asciende a tres víctimas mortales. Antes que ella habían perdido la vida sus dos hijos, de 10 y 15 años, atrapados por las llamas dentro de la vivienda familiar en Arroyo de la Miel.
El fuego se declaró de madrugada en un edificio de cuatro plantas de Benalmádena. Las primeras alertas al 112 entraron sobre las 5:40 horas, cuando varios testigos avisaron de que un piso estaba ardiendo con fuerza y que había personas en peligro dentro del inmueble.
La respuesta de emergencia movilizó a sanitarios del 061, bomberos de Benalmádena, Mijas y Fuengirola, además de Policía Nacional y Policía Local. El operativo se desplegó con rapidez para rescatar a los vecinos y contener un incendio que se había extendido con enorme violencia.
Los equipos lograron sacar a varias personas del edificio, pero dentro de la vivienda afectada la escena ya era insoportable. Los dos menores murieron en el lugar, mientras su madre fue evacuada todavía con vida y trasladada de urgencia para intentar salvarla.
Durante la intervención también resultó herido un bombero. Otros efectivos y agentes necesitaron asistencia por inhalación de humo, una señal más de la dureza de un siniestro que obligó a trabajar en condiciones extremas dentro del bloque.
Las llamas no solo destruyeron una casa. También forzaron el desalojo de parte del edificio, golpearon a varias familias de la zona y dejaron tras de sí una escena marcada por el humo, el miedo y la sensación de que todo había ocurrido en apenas unos minutos.
La investigación sigue abierta para determinar con precisión cómo empezó todo. Las primeras hipótesis apuntan a un origen accidental relacionado con una batería externa de teléfono móvil que habría comenzado a arder y, después, prendido las cortinas de la vivienda.
Ese posible inicio encaja con la rapidez con la que el fuego habría ganado fuerza dentro del piso. Cuando las llamas encuentran tejidos, muebles y plásticos en un espacio cerrado, el margen para escapar puede reducirse a segundos y convertir cualquier reacción en una carrera imposible.
La secuencia conocida hasta ahora muestra una madrugada normal rota de forma brutal por el incendio. En muy poco tiempo, una familia quedó atrapada en uno de esos episodios que transforman una vivienda corriente en una trampa mortal.
El fallecimiento de la madre añade un peso aún más oscuro a un caso que ya había conmocionado a toda la provincia de Málaga. Lo que comenzó como el incendio mortal de dos hermanos se ha convertido en una tragedia completa, con tres vidas segadas en el mismo hogar.
Ahora la atención se concentra en el cierre de la investigación técnica y en las consecuencias humanas de lo ocurrido. Cada dato confirmado dibuja con más crudeza el alcance del desastre, pero no reduce el vacío que deja una escena así entre quienes la vivieron de cerca.
Benalmádena queda marcada por una historia breve y feroz: una llamada de madrugada, un piso ardiendo, dos niños sin salida y una madre que luchó varios días antes de morir. A veces el final llega después del incendio, cuando el humo ya se ha ido y solo queda el daño irreparable.






