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Muere Leonardo Cortese, de 19 años, tras un reto de apnea en una piscina de Italia

La tarde se quebró en una piscina del norte de Italia cuando Leonardo Cortese, de 19 años, se sumergió en el agua y ya no volvió a salir. Lo que había empezado como un reto de apnea entre dos amigos terminó con su cuerpo inmóvil en el fondo de la piscina Blue Planet, en Montecchio Precalcino, dentro de la provincia de Vicenza.

El joven, nacido en Rovereto y residente en Trento, estaba pasando unas horas de descanso con otro chico de su edad. Ambos habían llegado a la zona porque la familia del amigo tenía una vivienda cerca del recinto, una circunstancia que convirtió una jornada aparentemente corriente en el escenario de una muerte súbita y devastadora.

Los hechos ocurrieron alrededor de las cinco de la tarde del lunes 3 de agosto de 2026. Después de varios baños y chapuzones, los dos decidieron medir cuánto tiempo podían aguantar sin respirar bajo el agua, una práctica arriesgada que en muchas instalaciones está expresamente desaconsejada por el peligro de pérdida de conocimiento silenciosa.

Cuando llegó el turno de Leonardo, el juego dio un giro fatal. Su amigo creyó durante unos instantes que seguía debajo del agua para superar la marca anterior, pero el tiempo pasó demasiado y la escena empezó a volverse extraña. Para entonces, el joven ya no reaccionaba y la alarma se desató a pie de piscina.

Los socorristas y varias personas que estaban en la instalación sacaron a Leonardo del agua e iniciaron maniobras de reanimación en el borde de la piscina. Poco después llegaron los sanitarios del hospital de Santorso y también un helicóptero medicalizado desplazado desde Verona, pero el cuadro con el que se encontraron era ya extremo.

Los equipos de emergencias hallaron al chico en asistolia, con el corazón parado, y continuaron durante largo tiempo con los intentos para recuperarlo. La reanimación no dio resultado y la muerte fue confirmada en el propio recinto, dejando cerrada de golpe cualquier posibilidad de rescate para un joven que apenas acababa de entrar en la vida adulta.

Tras la tragedia se activó la investigación judicial y acudieron al lugar los Carabinieri junto al fiscal adjunto de Vicenza, Hans Roderich Blattner. La apertura del expediente busca aclarar con precisión qué ocurrió bajo el agua, en qué momento el cuerpo dejó de responder y si hubo algún factor previo que precipitó el desenlace.

La hipótesis principal apunta al ahogamiento después de una apnea prolongada, pero no es la única línea abierta. Los investigadores tratan de determinar si Leonardo perdió el conocimiento por falta de oxígeno mientras permanecía sumergido o si sufrió antes una indisposición repentina que lo dejó sin capacidad para volver a la superficie.

Entre las posibilidades examinadas también figura una congestión o un malestar físico previo a la inmersión. Esa duda pesa en la reconstrucción porque modificaría la secuencia exacta de los hechos y explicaría por qué el joven quedó atrapado bajo el agua sin emitir ninguna señal visible de auxilio antes de hundirse por completo.

Los agentes ya han tomado declaración al amigo que se encontraba con él y a varios testigos presentes en la piscina. También han pedido las imágenes de las cámaras de seguridad internas, un material que puede resultar decisivo para fijar los segundos reales de la inmersión, la reacción del entorno y el tiempo transcurrido hasta la extracción del cuerpo.

Otra parte de la investigación se centra en las medidas de seguridad del complejo y en la vigilancia existente en ese momento. Entre los puntos que deberán revisarse está la capacidad de respuesta del personal de control de baño, sobre todo porque el tipo de juego que presuntamente estaban realizando los dos jóvenes entraña un riesgo conocido dentro de un entorno acuático.

Después de la intervención de los servicios de emergencia, la piscina quedó evacuada y cerrada al público. El cierre reflejó el impacto inmediato del suceso en el recinto, convertido durante horas en un espacio inmóvil, atravesado por la tensión de los intentos fallidos de reanimación y por la llegada de los primeros pasos formales de la investigación.

La muerte de Leonardo ha golpeado además a su entorno en Trento, donde residía y donde la noticia cayó con la violencia de algo imposible de reparar. Tenía 19 años y su nombre quedó unido de forma brutal a un desafío bajo el agua que duró solo unos minutos, pero cuyo final abrió una herida mucho más larga.

Ahora, el caso avanza entre testimonios, grabaciones y exámenes forenses para reconstruir un instante que se volvió irreversible. Lo que se investiga no es solo una muerte en una piscina de verano, sino la cadena exacta de decisiones, silencios y segundos perdidos que terminó apagando la vida de Leonardo Cortese en el fondo del agua.

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