Alfonso Basterra vuelve a pedir permiso para salir de la cárcel de Topas

Alfonso Basterra ha vuelto a situar su futuro penitenciario ante una nueva frontera. El condenado por el asesinato de su hija Asunta habría presentado otra petición para obtener un permiso de salida desde la cárcel de Topas, en Salamanca, después de que su anterior intento acabara frenado en los tribunales.
La solicitud se encuentra en una fase inicial y deberá ser evaluada dentro del circuito penitenciario antes de que exista una decisión definitiva. No supone una salida autorizada ni una fecha de libertad temporal, sino el comienzo de un expediente que puede derivar en una concesión, una denegación o nuevos recursos.
El movimiento llega apenas cuatro meses después de la resolución que dejó sin efecto el permiso ordinario de cuatro días que un juez de vigilancia penitenciaria había autorizado en marzo. Aquel permiso, que habría sido el primero tras más de una década encarcelado, nunca llegó a ejecutarse.
La Audiencia Provincial de Salamanca estimó en mayo el recurso presentado por la Fiscalía y revocó aquella autorización. La resolución consideró que la salida era prematura y que debían prevalecer los criterios técnicos de la Junta de Tratamiento de Topas, que se había mostrado contraria al permiso.
La discusión no gira solo alrededor del tiempo ya cumplido. Los permisos ordinarios exigen una valoración individual de la evolución del interno, de su conducta, de los riesgos y de las condiciones previstas para la salida. Cada nueva petición vuelve a activar ese examen y no arrastra automáticamente el resultado anterior.
Basterra cumple una pena de 18 años de prisión por el asesinato de Asunta Basterra, de doce años, cometido en 2013. La condena fue impuesta en 2015 y quedó confirmada después por instancias superiores, dentro de uno de los procesos criminales que más conmoción provocaron en España durante la última década.
La negativa de mayo puso el foco en varios elementos que ya habían pesado en la evaluación judicial: la gravedad del delito, la parte de condena todavía pendiente y la ausencia de asunción de responsabilidad por los hechos. Esos factores marcaron el cierre de la vía que entonces se había abierto para una salida de cuatro días.
El centro penitenciario de Topas vuelve así a convertirse en el punto de partida de una decisión con varias etapas. La Junta de Tratamiento debe estudiar la petición y, si surge oposición de alguna de las partes, el asunto puede llegar de nuevo al Juzgado de Vigilancia Penitenciaria y posteriormente a la Audiencia.
El permiso solicitado no equivale a un tercer grado ni modifica por sí mismo la condena. Se trataría, en su caso, de una salida temporal sometida a condiciones concretas, con obligación de retorno y con los controles que se determinen para evitar un quebrantamiento o cualquier incumplimiento durante esos días.
La anterior tramitación mostró hasta qué punto esas decisiones pueden cambiar de sentido. Primero hubo una negativa de la Junta, después una autorización judicial tras el recurso de Basterra y finalmente una revocación impulsada por la Fiscalía. La nueva petición se abre sobre ese precedente inmediato y todavía sin una resolución conocida.
Durante su estancia en prisión, Basterra también ha mantenido actividad vinculada a la escritura y ha publicado la novela Cito, dedicada a Asunta. Ese aspecto de su vida carcelaria no forma parte por sí solo de los requisitos legales para un permiso, aunque coincide en el tiempo con el renovado interés por su situación penitenciaria.
La historia de Asunta sigue siendo el núcleo que impide leer este trámite como un asunto rutinario. La menor apareció muerta en una pista forestal de Teo, en A Coruña, en septiembre de 2013. La sentencia estableció la responsabilidad de sus padres en el asesinato y fijó las penas de ambos.
Rosario Porto, madre de Asunta y condenada en la misma causa, murió en prisión en 2020. Basterra continúa cumpliendo la condena y mantiene su versión de inocencia. Esa posición fue uno de los elementos que las resoluciones previas tuvieron en cuenta al valorar si reunía las condiciones para una salida ordinaria.
Por ahora, la nueva petición no altera la situación de Basterra: permanece en Topas y no existe una autorización de salida. Lo que queda abierto es otro examen penitenciario, con el antecedente de una revocación reciente y la posibilidad de que cualquier decisión vuelva a ser discutida ante los órganos judiciales competentes.






