Buscan a José Manuel Baña, desaparecido en Campolongo tras salir para comer con su hermano

José Manuel Baña Sieira, vecino de Campolongo, en el municipio coruñés de Negreira, lleva desaparecido desde el jueves. Tiene 69 años y su familia perdió su rastro después de que abandonara su domicilio al mediodía para dirigirse a una comida con su hermano.
El plan era sencillo y tenía una hora concreta: llegar a Negreira para sentarse a la mesa con un familiar. No llegó al encuentro y tampoco regresó a casa. Desde entonces, cada tramo de aquella salida se ha convertido en una incógnita que mantiene en vilo a quienes le conocen.
Baña salió conduciendo un Citroën Xsara gris, con matrícula C-1593-CF. Ese vehículo forma parte de las referencias difundidas durante el dispositivo, porque cualquier avistamiento en las carreteras, caminos o pistas de la comarca puede resultar decisivo para reconstruir sus últimos movimientos.
La búsqueda se activó tras la alerta de la desaparición y reúne a Guardia Civil, Policía Local, Protección Civil y vecinos. El rastreo no se limita al núcleo donde vivía: los equipos recorren zonas rurales y vías de paso de Negreira mientras intentan encontrar una señal que permita acotar el terreno.
Las primeras horas ya incluyeron una inspección durante la tarde y la noche del jueves. La ausencia de una pista concluyente hizo que el operativo continuara al día siguiente, con una presión creciente por el tiempo transcurrido desde la última vez que fue visto.
Un helicóptero se ha incorporado a las labores y ha sobrevolado un amplio radio alrededor de la vivienda. La vigilancia aérea permite revisar desde otra perspectiva los caminos menos transitados, las áreas boscosas y los puntos de difícil acceso que multiplican la complejidad de una búsqueda rural.
El dispositivo se ha extendido por distintos puntos de Negreira y por municipios limítrofes como Mazaricos, Outes y Santa Comba. La amplitud del área responde a la falta de una localización confirmada y a la necesidad de comprobar cada posible ruta que pudiera haber seguido el coche.
El teléfono que llevaba José Manuel tampoco ha aportado por ahora una respuesta. No contesta las llamadas, un silencio que agrava la preocupación de su entorno y que obliga a sostener el rastreo físico mientras se revisan las informaciones que llegan desde la zona.
La alerta tiene además un factor de vulnerabilidad: el hombre estaba en tratamiento por depresión. Ese dato ha reforzado la urgencia del operativo y explica que la búsqueda se mantenga activa por tierra y aire, con la colaboración vecinal como una pieza esencial.
La descripción difundida para facilitar su identificación señala que mide aproximadamente 1,80 metros, es de complexión fuerte, lleva el pelo muy corto, moreno y canoso, y utiliza gafas. Son detalles destinados a que cualquier persona pueda reconocerlo o comunicar una observación útil.
Campolongo vive estas horas pendiente de un vecino que salió de casa con una rutina aparentemente normal y no volvió. La desaparición ha roto la calma de la parroquia y ha llevado a familiares, amigos y residentes a mirar de otro modo los cruces, las pistas y los márgenes de carretera.
Las autoridades piden que toda información se traslade de inmediato a los canales habilitados, sin intentar resolver por cuenta propia una situación que requiere coordinación. La Guardia Civil atiende avisos en el 062 y Protección Civil de Negreira ha habilitado también sus contactos para recoger posibles indicios.
Por ahora no se ha comunicado ningún hallazgo que cierre la búsqueda. El caso permanece abierto y cada hora añade peso a la espera de la familia, mientras los equipos revisan terreno y los vecinos comparten la descripción de José Manuel y de su vehículo.
La historia queda suspendida entre la última salida conocida y una respuesta que todavía no llega. En Negreira continúa la esperanza de localizar a José Manuel Baña cuanto antes, con la certeza de que una llamada, un recuerdo o una imagen pueden cambiar el curso de una búsqueda marcada por el silencio.






