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Cinco muertos y 40 heridos tras el vuelco de un autobús turístico en Suiza

La carretera entre Susch y Zernez, en el cantón suizo de Grisones, quedó convertida en el escenario de una tragedia. Un autobús turístico con viajeros neerlandeses chocó contra una barrera de seguridad, salió de la vía y terminó volcado sobre uno de sus costados.

El balance confirmado eleva a cinco las personas fallecidas y a cuarenta las heridas. Tres de los supervivientes permanecen hospitalizados en estado grave, mientras las familias aguardan información sobre quienes viajaban en el vehículo y sobre las causas del siniestro.

El accidente ocurrió durante la tarde del jueves, en un tramo alpino situado entre las localidades de Zernez y Susch. El autocar circulaba por una zona que se encontraba en obras cuando perdió la trayectoria tras impactar con el quitamiedos.

En el interior viajaba un grupo turístico neerlandés organizado por la empresa Oad. Las primeras informaciones situaron la cifra de ocupantes cerca del medio centenar, aunque el recuento posterior de las autoridades habló de 45 personas a bordo del vehículo.

No hubo otros vehículos implicados en el choque. Ese dato concentra la investigación en lo ocurrido dentro de ese trayecto: la posición del autocar, el impacto inicial contra la barrera y las condiciones de circulación en una carretera marcada por los trabajos.

La respuesta de emergencia fue masiva y se prolongó durante horas. Siete helicópteros y trece equipos de ambulancias participaron en la evacuación de los heridos, mientras los servicios de rescate trabajaban junto al autobús volcado para acceder a sus ocupantes.

Las imágenes del lugar mostraron a los equipos de intervención cortando partes de la estructura del autocar. La violencia del impacto dejó el vehículo tumbado fuera de la calzada, en una zona de montaña donde cada maniobra de rescate exige tiempo y coordinación.

La ruta formaba parte de un viaje que había comenzado en los Países Bajos el lunes y tenía previsto continuar hacia Austria. Lo que debía ser una jornada de desplazamiento por los Alpes quedó detenido en pocos segundos, junto a una carretera de Grisones.

La policía cantonal y la Fiscalía investigan ahora por qué el vehículo terminó fuera de la vía. Por el momento no se ha comunicado una causa oficial ni se ha atribuido el accidente a un fallo concreto, por lo que cualquier hipótesis sigue abierta.

El presidente suizo, Guy Parmelin, expresó sus condolencias a los familiares de las víctimas y anunció una investigación exhaustiva. Su mensaje llegó mientras aún se desarrollaba el dispositivo de emergencia y el número exacto de afectados comenzaba a aclararse.

También desde los Países Bajos se activaron los contactos con las autoridades suizas y con los servicios de asistencia. La identificación de las víctimas y el acompañamiento a los heridos se convirtieron en una prioridad tras confirmarse que el grupo era neerlandés.

El caso deja un contraste brutal entre el paisaje de la Engadina y el rastro del accidente. La zona, próxima al Parque Nacional Suizo, recibe habitualmente a numerosos visitantes, pero esa tarde quedó ocupada por ambulancias, helicópteros y equipos de investigación.

El balance de cinco muertos transforma la primera alerta en una de las tragedias de carretera más graves registradas este año en la región. A las lesiones de decenas de pasajeros se suma ahora la incertidumbre de conocer cómo se produjo un vuelco sin colisión con otro vehículo.

La investigación deberá reconstruir los instantes previos al impacto y determinar si influyeron el trazado, las obras, una incidencia mecánica o cualquier otro factor. Mientras tanto, el autobús permanece como el centro silencioso de una tragedia que dejó cinco vidas rotas en los Alpes.

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