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Esther López: la Audiencia admite nuevas pruebas antes del juicio

La investigación por la muerte de Esther López vuelve a detenerse ante una imagen incómoda: una carretera de acceso a Traspinedo grabada tres días antes de que apareciera su cuerpo. La Audiencia de Valladolid ha aceptado incorporar ese vídeo a la causa cuando el juicio con jurado ya tiene fecha para febrero de 2027.

El hallazgo del cadáver, el 5 de febrero de 2022, llegó después de semanas de búsqueda en la zona. La defensa del único acusado sostiene desde hace tiempo que el cuerpo no permaneció todo ese periodo en la cuneta donde fue localizado, una hipótesis que ahora podrá confrontar con nuevas diligencias admitidas.

La grabación fue realizada por un ciudadano que circulaba por la carretera el 2 de febrero de 2022. En esas imágenes no se aprecia el cuerpo de Esther López. La relevancia de ese vacío visual dependerá de su calidad, del ángulo captado y de la valoración que hagan las partes durante el procedimiento.

La incorporación del vídeo altera el cierre con el que se había descartado esa prueba en la fase de instrucción. Entonces se consideró que la filmación ofrecía una visión frontal y no permitía observar con precisión toda la superficie donde terminó apareciendo el cadáver. La Audiencia ha decidido que entre finalmente en el expediente.

También se sumarán todas las fotografías tomadas por los forenses durante la autopsia. Esa documentación puede permitir a las defensas y a las acusaciones revisar de nuevo el estado del cuerpo, las lesiones descritas y los elementos materiales recogidos tras el hallazgo, sin convertir por sí sola ninguna hipótesis en una conclusión judicial.

Otra de las diligencias admitidas es un informe sobre la fauna de la zona de Traspinedo. La petición busca determinar qué especies habitan el entorno y cómo podrían actuar ante la presencia de un cadáver, además del tiempo aproximado que necesitarían para hacerlo. Es una cuestión ligada al debate sobre el lugar y el momento en que estuvo el cuerpo.

La resolución también obliga a aclarar qué ocurrió con restos de paja, arena, tierra, piedras y excrementos localizados en la ropa de Esther López. La defensa pretende saber si fueron analizados, qué resultados arrojaron y con qué muestras se compararon. Cada respuesta puede añadir contexto, pero deberá ser interpretada dentro del conjunto de la prueba.

La Audiencia ha dado paso además a las imágenes de las cámaras instaladas en los arneses de los perros de la Unidad Cinológica de Castilla y León. Aquellas grabaciones pertenecen a las batidas desplegadas durante la desaparición y pueden ayudar a reconstruir qué zonas fueron revisadas, bajo qué condiciones y con qué visibilidad.

No todas las solicitudes han prosperado. El tribunal ha rechazado pedir a la operadora información amplia del teléfono de Esther López, incluidas comunicaciones y datos de ubicación desde septiembre de 2021. Tampoco se incorporarán determinadas grabaciones de unidades que participaron en las búsquedas ni la identificación de personal de una empresa de drones.

La defensa vincula las nuevas pruebas con la vigilancia del vehículo de Óscar S.M., iniciada el 2 de febrero de 2022. Su tesis sostiene que, si se acreditara que el cuerpo no estaba en la cuneta durante los días de búsqueda, la secuencia atribuida al acusado requeriría una revisión. Esa posición deberá medirse en el juicio frente al resto de indicios.

El proceso se celebrará ante un tribunal del jurado en la Audiencia Provincial de Valladolid. El inicio está señalado para el 2 de febrero de 2027 y se prevén numerosas sesiones por la complejidad de la causa y el volumen de documentación. La admisión de estas diligencias llega, por tanto, en la recta previa a una vista decisiva.

La Fiscalía solicita provisionalmente dieciocho años de prisión por asesinato con alevosía para Óscar S.M. La acusación particular también sostiene una calificación de asesinato, mientras que la defensa reclama la absolución. La resolución que admite pruebas no modifica esas posiciones, pero amplía el material sobre el que cada parte podrá defenderlas.

Esther López desapareció en enero de 2022 y su muerte dejó una cadena de preguntas sin respuesta definitiva. El tiempo transcurrido, las búsquedas previas al hallazgo y las discrepancias sobre la reconstrucción de los hechos han convertido cada informe y cada imagen en una pieza sometida a escrutinio intenso dentro del expediente.

Ahora el caso vuelve a mirar hacia una cuneta, una grabación tomada antes del hallazgo y los rastros que quedaron en la ropa de la víctima. La Audiencia ha abierto la puerta a examinarlos en profundidad antes del juicio. El veredicto corresponderá al jurado, después de escuchar pruebas, peritos y versiones enfrentadas en la sala.

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