Fuenlabrada: cinco atendidos tras la explosión de los fuegos artificiales

La medianoche de las fiestas patronales de Fuenlabrada debía abrirse con media hora de luz sobre el recinto ferial. Apenas habían pasado unos minutos cuando una detonación a baja altura rompió el ritmo del espectáculo y convirtió el cielo previsto en una alarma a ras de suelo.
Varios cohetes salieron despedidos en horizontal, hacia zonas próximas a quienes seguían la exhibición. El estruendo provocó gritos y carreras entre el público, mientras la pirotecnia seguía activa durante unos segundos hasta que se logró detener el resto de igniciones pendientes.
El balance actualizado eleva a cinco las personas atendidas tras el incidente. Todas presentaban afecciones leves y fueron trasladadas al Hospital Universitario de Fuenlabrada por ambulancias de Protección Civil, en una noche que dejó más susto que daños graves.
Cuatro de esas asistencias se vincularon a situaciones concretas ocurridas en la confusión: una persona recibió el impacto accidental de un objeto, dos agentes sufrieron molestias en los oídos y otra cayó al salir corriendo al escuchar la explosión.
La quinta atención se registró en la primera intervención sanitaria desplegada en el recinto. La diferencia entre ambos balances no describe un agravamiento de las lesiones, sino el recuento completo de quienes fueron atendidos en los primeros momentos de la emergencia.
El fallo interrumpió definitivamente el castillo cuando aún quedaba una parte importante de la carga por activar. El sistema de lanzamiento era electrónico y el dispositivo consiguió inhibir las detonaciones restantes después de que varios artefactos explotaran sin alcanzar la altura prevista.
También se declararon pequeños conatos en pastos cercanos al punto de lanzamiento. Los bomberos que formaban parte del operativo preventivo los sofocaron con rapidez, sin que el fuego se extendiera ni obligara a evacuar el recinto ferial de forma generalizada.
La respuesta inicial contó con ambulancias, bomberos, Protección Civil y agentes ya desplegados por la celebración. Esa presencia permitió atender a los afectados y contener los focos de fuego antes de que la escena de desconcierto se transformara en una emergencia de mayor alcance.
El Ayuntamiento atribuyó el corte del espectáculo a un fallo técnico y abrió contactos con la empresa encargada de la pirotecnia para conocer qué ocurrió. La explicación definitiva sigue pendiente mientras se revisa la secuencia que llevó a las detonaciones a baja altura.
La Policía Local participa en el análisis del incidente y la Guardia Civil ha iniciado diligencias para determinar si se trató de un accidente o si pudo existir alguna negligencia. La Policía Nacional revisa igualmente la documentación relacionada con el dispositivo y el espectáculo.
El perímetro de seguridad y el plan operativo estaban activados antes del inicio de los fuegos. Las personas atendidas se encontraban fuera de la zona delimitada, un dato relevante para reconstruir por qué la explosión alcanzó a asistentes y personal situado a distancia del lanzamiento.
La explosión ocurrió en una noche con gran afluencia por el pregón, los conciertos y el programa festivo. Lo que debía ser uno de los actos más concurridos terminó abruptamente, con familias buscando alejarse del ruido y la confusión mientras se activaban los recursos de emergencia.
Tras la asistencia sanitaria y la extinción de los pequeños incendios, el resto de las fiestas pudo continuar. El episodio, sin embargo, dejó una pregunta suspendida sobre el recinto: qué falló para que una exhibición controlada acabara proyectando cohetes donde había espectadores.
La investigación deberá aclarar el origen técnico de la detonación y las responsabilidades que correspondan. Por ahora, la noche de Fuenlabrada queda marcada por cinco atenciones leves, una explosión inesperada y un espectáculo que se apagó mucho antes de lo previsto.






