Málaga: muere la mujer estrangulada por su pareja en Pinares de San Antón

La mujer de 35 años que permanecía ingresada en estado grave desde el 16 de septiembre ha fallecido este lunes en Málaga. Había sido reanimada tras una agresión ocurrida en el domicilio familiar de Pinares de San Antón, pero las lesiones que sufrió acabaron imponiéndose cinco días después.
El fallecimiento transforma en muerte una secuencia que ya había dejado una escena devastadora dentro de la vivienda. La víctima había sido trasladada de urgencia a un centro hospitalario tras ser hallada sin respuesta, y desde entonces permanecía bajo atención intensiva por la gravedad de su estado.
La agresión ocurrió el miércoles 16 de septiembre, poco antes de las seis de la tarde, en la zona este de la capital malagueña. En el interior de la casa estaban las hijas de la pareja, y una de ellas, de 12 años, logró alertar a los servicios de emergencias mientras su madre era atacada.
Aquella llamada puso en marcha una intervención urgente de sanitarios y agentes de la Policía Nacional. La menor explicó que su padre estaba agrediendo a su madre, un aviso que situó a los equipos ante una emergencia extrema y obligó a llegar a la vivienda con el tiempo corriendo en contra.
Cuando los efectivos alcanzaron el domicilio, el acceso no era sencillo. La puerta principal permanecía cerrada y los agentes tuvieron que encontrar la manera de entrar para atender la alerta. Dentro localizaron a la mujer inconsciente y comenzaron las maniobras necesarias para intentar devolverle las constantes vitales.
La reanimación permitió su traslado al hospital, donde quedó ingresada en la unidad de cuidados intensivos. Durante los días siguientes, su evolución mantuvo el caso suspendido entre la urgencia del primer auxilio y la incertidumbre de unas heridas que habían dejado su vida en una situación crítica.
En la planta superior de la vivienda fue localizado el hombre de 39 años, pareja de la víctima. Los equipos sanitarios solo pudieron confirmar su muerte después de que se hubiera quitado la vida, mientras en el exterior quedaban las consecuencias de una violencia que alcanzó a toda la familia.
Las dos niñas quedaron fuera de la secuencia final de la intervención, pero la llamada de la menor marcó el momento decisivo para que la ayuda acudiera al domicilio. El aviso permitió que la mujer recibiera asistencia inmediata y que fuera evacuada con vida, aunque no consiguió superar las lesiones.
La investigación mantiene abierto el esclarecimiento completo de lo sucedido en Pinares de San Antón. Los datos conocidos sitúan la agresión en el marco de la violencia de género y obligan a mirar también el impacto sobre las hijas que estuvieron presentes o muy cerca de una situación de extremo peligro.
Ni la mujer ni el hombre figuraban inscritos en el sistema VioGén antes de los hechos. Esa circunstancia forma parte del contexto conocido del caso, pero no atenúa la gravedad de una agresión que acabó con la muerte de la víctima después de cinco días de hospitalización.
El paso de las horas había dejado una esperanza mínima después de la reanimación, pero el desenlace llegó este lunes. La muerte de la mujer cierra la fase hospitalaria de la emergencia y abre una nueva dimensión para quienes deberán afrontar el duelo y las consecuencias de lo ocurrido en la vivienda.
La escena obliga a recordar que una llamada de auxilio puede activar una respuesta decisiva cuando la violencia irrumpe en una casa. La menor actuó en medio del miedo y permitió que los equipos llegaran, aunque el daño acumulado en los minutos previos resultó finalmente irreversible para su madre.
El caso vuelve a situar la violencia contra las mujeres en el centro de una realidad que no termina cuando llegan los agentes o una ambulancia. La atención sanitaria, la investigación y el acompañamiento a las menores quedan ahora ligados a una muerte que pudo haberse evitado si la agresión nunca hubiera ocurrido.
Ante cualquier situación de violencia machista, el 016 ofrece atención gratuita y confidencial las 24 horas del día; también atiende a familiares y personas del entorno. En una emergencia inmediata, el 112 permite pedir ayuda sin demora y activar la intervención de los servicios necesarios.






