Ceuta: un policía se puso al volante para sacar del cerco el coche de la diputada Julia Ferreras

La salida de vehículos del puerto de Ceuta se convirtió en una trampa al caer la tarde. Un turismo en el que viajaban la diputada Julia Ferreras, el activista Rafael Borrego y la abogada Sofía Cánovas quedó cercado por una multitud que impedía cualquier avance.
La concentración se había reunido para protestar por la anunciada llegada del colectivo Negu Gorriak/Derecho a Techo. Quienes rodearon el coche creyeron que sus ocupantes formaban parte de aquel grupo, aunque no guardaban relación con la asociación cuya presencia había encendido la protesta.
El error no detuvo la violencia. Contra el vehículo cayeron huevos, piedras y golpes; los ocupantes relataron que los cristales fueron reventados mientras el coche era zarandeado. El espacio interior, pensado para un trayecto breve, pasó a ser un refugio frágil y expuesto.
Rafael Borrego había acudido a observar el ambiente de la concentración y terminó refugiándose en el automóvil de Ferreras. La situación cambió de golpe cuando alguien lo señaló y la acusación se propagó entre quienes ya aguardaban con hostilidad a los vehículos que salían de la zona portuaria.
Sofía Cánovas viajaba también en el coche y resultó herida durante el ataque. En el interior quedaron restos de cristales y el miedo de no encontrar una ruta de salida, mientras desde fuera seguían los gritos y los intentos de acercarse al vehículo dañado.
Los agentes desplegados intervinieron ante un escenario que ya había desbordado el control de los presentes. Hubo enfrentamientos entre manifestantes y policías, y llegaron refuerzos antidisturbios para dispersar la situación que se había formado alrededor de la salida del puerto.
La maniobra decisiva la protagonizó uno de los policías. Ante la imposibilidad de que Julia Ferreras condujera con seguridad un coche destrozado y bloqueado, el agente le pidió que abandonara el asiento del conductor, se puso al volante y buscó una vía para sacarles de allí.
El recorrido exigía abrirse paso entre personas y vehículos en medio del desorden. Quienes iban dentro describieron aquella decisión como el momento que evitó que el cerco se prolongara. El agente asumió el riesgo de conducir un automóvil con los daños todavía visibles.
La agresión no quedó solo en los desperfectos del turismo. Ferreras acudió a dependencias policiales para denunciar lo ocurrido y las otras dos personas que viajaban con ella también prestaron declaración. La investigación comenzó a reconstruir el papel de cada implicado en el ataque.
La Policía Nacional detuvo a un joven de 22 años por los daños causados al vehículo. Además, otra persona fue identificada por resistencia a la autoridad durante los altercados. La investigación permanece abierta mientras se analizan los hechos ocurridos junto al puerto.
El ataque se produjo en una ciudad marcada por semanas de tensión tras la entrada masiva de migrantes registrada en julio. La llegada anunciada de activistas para labores humanitarias y observación provocó una convocatoria que reunió a decenas de vecinos en un punto especialmente sensible.
La confusión sobre quién viajaba en el coche no reduce la gravedad de lo sucedido. Ferreras es diputada de la Asamblea de Ceuta; Borrego y Cánovas no pertenecían al colectivo contra el que se dirigía la protesta. Aun así, el automóvil fue elegido como objetivo en pleno cerco.
La escena dejó una imagen difícil de apartar: una representante pública, una abogada y un activista encerrados entre lunas rotas, mientras un policía ocupaba el asiento del conductor para intentar romper el bloqueo. La salida no fue una evacuación rutinaria, sino una respuesta de emergencia.
La detención y las denuncias abren ahora un recorrido judicial que deberá determinar responsabilidades por los daños y la violencia ejercida. En el puerto quedó el rastro de un vehículo destruido y de una protesta que cruzó el límite cuando la multitud convirtió una confusión en un ataque.






