Manresa: 26 años de prisión por matar a su pareja embarazada

La puerta del juicio no llegó a abrirse para un jurado popular. En la Audiencia de Barcelona, el acusado aceptó una condena de 26 años y dos días de prisión por matar a su pareja en Manresa, cuando ella estaba embarazada de entre 16 y 18 semanas.
El acuerdo de conformidad reunió a la defensa, a la familia de la víctima, a la Generalitat y a la Fiscalía. Con esa aceptación, el proceso penal evitó una vista pública que debía reconstruir un crimen ocurrido en la intimidad de la vivienda que compartía la pareja.
La resolución recoge delitos de lesiones, asesinato y aborto, con la agravante de género. La pena se dictó de viva voz después de que el acusado reconociera los hechos que se le atribuían y aceptara la responsabilidad penal por la muerte de la mujer y del feto.
Los hechos se remontan a la noche del 5 de mayo de 2023 y a las primeras horas del día siguiente. Dentro del piso de Manresa, el ataque comenzó con golpes y terminó con la asfixia de la víctima, que tenía 31 años y cursaba un embarazo de varios meses.
La relación había comenzado pocos meses antes, entre septiembre y octubre de 2022. El relato judicial describe una convivencia marcada por el control y el desprecio hacia ella por ser mujer, un clima que antecedió a los episodios de violencia reconocidos en el acuerdo.
En octubre de 2022, el acusado la mantuvo encerrada durante dos días en una habitación de la casa de su madre. Allí la golpeó en la cara y en otras partes del cuerpo, y aquella agresión no quedó como un hecho aislado dentro de la relación.
Hubo otra agresión en abril de 2023. Apenas unas semanas después, la violencia escaló hasta el asesinato. La secuencia admitida sitúa el desenlace en el domicilio común, lejos de cualquier auxilio inmediato y en una noche que acabó con dos vidas truncadas.
El escrito asumido por el condenado sostiene que su acción también buscaba la muerte del feto. La circunstancia convirtió el caso en una acusación por aborto además del asesinato, y da una dimensión aún más devastadora al ataque ocurrido en Manresa.
La Fiscalía había solicitado inicialmente 32 años de cárcel. La pena final se rebajó tras la confesión y la unificación de los delitos vinculados al maltrato, dentro de un pacto que cerró la fase previa al juicio y dejó fijada la condena aceptada.
Además de la prisión, la condena establece indemnizaciones de 175.000 euros para la madre de la víctima y para los herederos de su padre, fallecido hace unos meses. También impone una prohibición de acercamiento y comunicación durante 25 años tras la salida de prisión.
El acusado permanece en prisión provisional desde el 17 de mayo de 2023. La sentencia añade cinco años de libertad vigilada después del cumplimiento de la pena y 63 jornadas de trabajos en beneficio de la comunidad que deberá realizar durante su estancia penitenciaria.
La decisión judicial transforma una acusación que apuntaba a una pena mayor en una condena firme aceptada por todas las partes. No borra el recorrido de violencia previo ni el daño causado, pero evita que la familia atraviese un juicio con jurado popular.
En Manresa, el caso vuelve a colocar en primer plano las señales de control, aislamiento y agresión que precedieron al crimen. El proceso ha dejado una reconstrucción judicial de esos episodios y una pena que reconoce la gravedad de lo ocurrido en 2023.
La condena de 26 años y dos días cierra esta fase del procedimiento con el reconocimiento expreso del acusado. Detrás del acuerdo queda una mujer asesinada durante su embarazo, una familia marcada por la pérdida y una violencia que había dado señales antes del desenlace.






