Navalcarnero: un hombre de 58 años, muy grave tras una cornada en el último encierro

El último encierro de las fiestas de Navalcarnero terminó con un hombre de 58 años herido muy grave después de recibir la embestida de un toro. Lo que debía ser el cierre de una jornada festiva se convirtió en una emergencia a plena luz del día.
La cogida ocurrió durante el quinto encierro, celebrado el domingo 13 de septiembre y vinculado a las reses previstas para el concurso de recortes. El festejo había comenzado a las 12.30 horas, tras varios días de celebraciones en el municipio madrileño.
El hombre se encontraba junto a la talanquera, una de las barreras que separan a corredores y espectadores del recorrido. En ese punto perdió el equilibrio cuando el animal pasaba a su altura y quedó expuesto a una embestida directa.
El toro lo alcanzó en el costado izquierdo y la herida se concentró en el hemitórax. La violencia del impacto dejó a la víctima en una situación crítica, obligando a activar una asistencia sanitaria inmediata dentro del propio recinto taurino.
El aviso de emergencia se recibió alrededor de las 13.48 horas. Hasta Navalcarnero se desplazó un helicóptero medicalizado, preparado para una evacuación urgente después de que la gravedad de la lesión hiciera necesario acelerar cada decisión.
Cuando el equipo sanitario llegó, el herido ya estaba siendo intervenido en el quirófano de la plaza de toros. La atención inicial se desarrolló allí mismo, en un espacio concebido para responder a las urgencias que pueden surgir durante un festejo taurino.
Tras la operación y la estabilización, el hombre fue intubado para afrontar el traslado aéreo. El helicóptero lo evacuó al Hospital Universitario La Paz, donde quedó ingresado con pronóstico muy grave por las lesiones provocadas por la cornada.
La secuencia concentró en pocos minutos un resbalón, la embestida y una intervención quirúrgica de urgencia. La rapidez de la asistencia fue determinante para sacar al paciente de la plaza y trasladarlo a un centro con recursos hospitalarios especializados.
Los encierros de Navalcarnero forman parte de las fiestas patronales del municipio y reúnen cada septiembre a corredores, peñas y espectadores. La edición de 2026 se extendió del 9 al 13 de septiembre y concluyó precisamente con este último recorrido.
El programa de la jornada incluía después un concurso de recortes, pero la cornada alteró el clima de un día reservado para el cierre de las celebraciones. La imagen de la víctima siendo asistida desplazó de golpe el pulso festivo por la urgencia médica.
La lesión en el hemitórax izquierdo obliga a extremar la vigilancia clínica por la cercanía de órganos vitales y por el riesgo de complicaciones. El parte conocido lo sitúa en estado muy grave, sin que hayan trascendido nuevos detalles sobre su evolución posterior.
Las talanqueras ofrecen una separación física durante el paso de los animales, pero no eliminan el riesgo cuando una persona queda descolocada en el trayecto. En un encierro, una pérdida de apoyo de apenas un instante puede abrir un espacio imposible de recuperar.
El incidente devuelve la atención a la exposición real que existe incluso para quienes no corren por delante de los toros. Estar junto al recorrido exige mantener una distancia segura y una posición estable cuando los animales atraviesan la zona a gran velocidad.
Navalcarnero cerró sus fiestas con un herido trasladado en helicóptero y una familia pendiente de su recuperación. Tras el estruendo del último encierro quedó una escena más silenciosa: la de un hombre luchando por sobrevivir a una cornada devastadora.






