Nîmes: Andrés Roca Rey sufre una aparatosa cogida y sale a hombros

La tarde cambió de golpe en el Coliseo de Nîmes. Andrés Roca Rey afrontaba el sexto toro cuando una embestida violenta lo levantó por los aires y lo dejó expuesto sobre la arena, en uno de los momentos más tensos de la corrida.
El torero peruano recibió un fuerte impacto en la zona de la barbilla. La herida fue visible y llegó a sangrar, mientras el animal seguía cerca y el ruedo quedaba suspendido en esa fracción de segundos que separa el golpe de una tragedia mayor.
No se trató de un simple tropiezo en la lidia. La voltereta fue aparatosa y dejó a Roca Rey magullado, obligado a recomponerse después de quedar a merced del toro durante un instante de enorme riesgo en el tramo final del festejo francés.
A pesar del daño en el rostro y de la dureza del impacto, el diestro se incorporó. La decisión de regresar al terreno de juego convirtió el final de la tarde en una prueba física y mental, con la sangre aún presente en la cara.
Roca Rey retomó la faena ante un animal complicado y consiguió dar nuevas series antes de entrar a matar. Ese regreso no borró la violencia de la cogida, pero alteró el desenlace de una escena que había dejado a la plaza en silencio.
El último toro exigió una respuesta extrema. La embestida tuvo aspereza y peligro, y el torero tuvo que recuperar el pulso después del golpe para terminar una labor que ya estaba marcada por la imagen de su caída sobre el albero.
La herida en la barbilla fue el rastro inmediato del percance. No se ha difundido un parte médico que detalle una lesión de mayor alcance, pero el sangrado y la contundencia de la voltereta reflejaron la dimensión del susto.
Antes del incidente, la actuación de Roca Rey ya había sumado momentos de triunfo. La corrida reunía también a Alejandro Talavante y avanzaba dentro de la Feria de la Vendimia, con el Coliseo de Nîmes como escenario de una tarde de contrastes.
El balance final para Roca Rey fue de tres orejas. Tras lograr dos trofeos en una de sus actuaciones anteriores, arrancó una última oreja después de la cogida, un resultado que selló su salida a hombros por la Puerta de los Cónsules.
La escena final tuvo un peso distinto al de un triunfo convencional. El torero abandonó la plaza después de haber sangrado en el ruedo y de volver a ponerse delante del toro, una secuencia que dejó la gloria atravesada por el peligro.
Nîmes es una plaza ligada a la trayectoria de Roca Rey, y la corrida se celebró en un momento de calendario cargado. Su agenda contempla próximas citas en España antes de viajar a Perú para afrontar compromisos en la plaza de Acho.
El episodio llega además después de otros percances recientes en la trayectoria del diestro. En abril sufrió una grave cornada en Sevilla y en septiembre volvió a resultar herido en San Martín de Valdeiglesias, antecedentes que dan otra dimensión al golpe de Nîmes.
La imagen que queda es la de un torero ensangrentado que decide continuar frente a un animal difícil. En el ruedo, la épica y el riesgo avanzaron juntos, sin que el triunfo final eliminara la fragilidad que dejó expuesta la cogida.
La tarde terminó con Roca Rey a hombros, pero el recorrido hasta esa salida estuvo marcado por la violencia del sexto toro y por una herida visible en el rostro. En Nîmes, el festejo pasó del brillo al sobresalto y volvió a levantarse sobre la arena.






