Teruel: un trabajador muere y otro queda grave por monóxido de carbono en una cochera

La tarde del 18 de septiembre se quebró dentro de una cochera del barrio del Carmen de Teruel. Dos trabajadores realizaban tareas de reforma en un bajo que estaba siendo transformado en vivienda cuando ambos quedaron expuestos a un gas letal en un espacio cerrado.
Uno de los hombres murió en el lugar y el otro fue encontrado en estado grave. La intoxicación por monóxido de carbono dejó una escena silenciosa y extrema: los dos operarios estaban inconscientes en el suelo cuando llegó la primera ayuda.
El aviso se produjo pasadas las cinco de la tarde. En el interior se utilizaban maquinaria y un generador de gasóleo para los trabajos, una combinación especialmente peligrosa cuando la combustión se concentra y la ventilación no logra expulsar los gases.
Un agente de la Guardia Civil que estaba fuera de servicio acudió al bajo tras recibir la alerta. Al entrar comprobó que uno de los trabajadores ya no tenía signos de vida y que el segundo necesitaba atención inmediata para no correr la misma suerte.
El agente inició maniobras de reanimación cardiopulmonar al hombre que aún permanecía inconsciente. Esa intervención sostuvo los primeros minutos de una emergencia que exigía rapidez, mientras los servicios sanitarios se desplazaban hasta la cochera.
El trabajador herido fue evacuado después a un centro hospitalario de Castellón con pronóstico grave. La gravedad de la intoxicación obligó a activar recursos de emergencia y se llegó a avisar a un helicóptero medicalizado con base en Zaragoza.
Finalmente, el traslado aéreo no tuvo que realizarse, pero la asistencia desplegada refleja la dimensión del riesgo. El monóxido de carbono no tiene color ni olor y puede avanzar sin que las personas expuestas perciban la amenaza hasta perder el conocimiento.
La cochera estaba situada en la Travesía del barrio del Carmen, en la capital turolense. Las primeras informaciones sitúan a los dos hombres en labores de albañilería y carpintería dentro de un local donde funcionaba un grupo electrógeno de combustión.
La posible acumulación de gases procedentes del generador es una de las líneas centrales para entender lo ocurrido. En recintos cerrados, el motor puede consumir oxígeno y liberar monóxido de carbono hasta convertir una jornada ordinaria de trabajo en una trampa.
Además del equipo sanitario, acudieron efectivos policiales al lugar. El auxilio inicial evitó que el segundo trabajador quedara sin atención durante los minutos más críticos, aunque su estado obligó a hospitalizarlo con carácter urgente fuera de la provincia.
El fallecido era vecino de Teruel capital y el herido, de 41 años, residía en Cella. Detrás de los datos de la emergencia quedan dos trayectorias interrumpidas por una situación que se produjo mientras ambos trabajaban en la reforma del bajo.
El caso se investiga como un posible accidente laboral porque los dos hombres estaban realizando trabajos para una empresa. La investigación deberá determinar las condiciones de ventilación, el funcionamiento de los equipos y las medidas de prevención existentes en el local.
La intervención en una vivienda o una cochera puede ocultar riesgos que no se ven a simple vista. Una combustión deficiente, un generador encendido y puertas cerradas bastan para elevar la concentración de un gas capaz de provocar desmayo, daño grave y muerte.
Teruel queda marcada por una emergencia que empezó durante una obra y terminó con una muerte y un trabajador luchando por recuperarse. Las pesquisas deberán reconstruir qué falló dentro de aquel bajo y si el desenlace podía haberse evitado.






