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Poio contiene una reyerta tras una boda: 70 implicados y dos policías heridos

La madrugada del domingo dejó una escena de violencia en O Vao de Abaixo, en Poio. Lo que había comenzado horas antes como una boda celebrada en Marcón terminó convertido en una reyerta multitudinaria entre dos familias del poblado, con alrededor de setenta personas implicadas.

La celebración transcurrió inicialmente sin incidentes, pero la tensión estalló ya de noche durante la fiesta posterior. El origen concreto de la discusión no ha trascendido, aunque la escalada obligó a intervenir a varios cuerpos policiales para impedir que los enfrentamientos se extendieran.

Un vecino avisó a la Guardia Civil alrededor de las tres de la madrugada al percibir que la pelea podía descontrolarse. Varias patrullas se desplazaron hasta el poblado y la dimensión de la situación hizo necesaria también la llegada de efectivos de la Policía Nacional.

Cuando los agentes alcanzaron el lugar, no se encontraron ante un altercado aislado. Había grupos enfrentados, golpes, puñetazos y lanzamiento de objetos; entre ellos, piedras y palos. La prioridad inmediata fue abrir espacio y separar a quienes seguían participando en la trifulca.

El dispositivo levantó una barrera entre los dos bandos para contener la violencia. La intervención reunió a Guardia Civil, Policía Nacional y Policía Local, y llegó a movilizar hasta treinta y tres agentes del instituto armado, además de los refuerzos policiales desplazados al lugar.

Dos agentes de la Policía Nacional resultaron heridos durante el operativo. Sus lesiones fueron leves y no necesitaron hospitalización, pero su situación ilustra la dureza de una intervención desarrollada en medio de una pelea numerosa y todavía activa cuando llegaron las patrullas.

También hubo atención sanitaria para participantes en el enfrentamiento. Un hombre adulto llegó al Hospital Montecelo sin asistencia por una posible fractura de tabique nasal, mientras que una mujer y un menor figuraban entre las personas afectadas por los hechos de aquella madrugada.

El despliegue no terminó con la primera separación. Los agentes mantuvieron la vigilancia durante horas para evitar un nuevo choque entre las familias. La tensión empezó a ceder hacia las cinco de la mañana, después de unas dos horas de intervención en el entorno del poblado.

La presencia policial continuó hasta prácticamente el amanecer. La actuación buscaba consolidar la calma después de una noche en la que una celebración privada terminó arrastrando a decenas de personas a un escenario de violencia y obligó a reforzar la seguridad de la zona.

Por el momento no constan detenciones ni denuncias relacionadas con esta reyerta. La ausencia de denuncias no aclara qué desencadenó la disputa ni reduce el alcance del operativo, que se activó ante la cantidad de personas implicadas y el uso de objetos durante los enfrentamientos.

La boda se había celebrado por la tarde en Marcón, dentro del municipio de Pontevedra, antes de que la fiesta se trasladara al contexto en el que estalló la pelea. Ese contraste entre un enlace sin incidentes y una madrugada de agresiones marca la secuencia conocida del suceso.

O Vao de Abaixo quedó bajo control tras el trabajo conjunto de los cuerpos de seguridad. La separación física de los grupos fue decisiva para frenar los choques, en una intervención que exigió sostener el cordón policial hasta que desapareció el riesgo inmediato de nuevos enfrentamientos.

Las circunstancias exactas y los motivos de la discusión siguen sin conocerse. Lo confirmado es una secuencia de dos horas de tensión, decenas de participantes y varios heridos, incluidos dos policías, después de que la llamada de un vecino activara la respuesta de emergencia.

El episodio deja una imagen amarga al cierre de la madrugada: una boda que acabó bajo vigilancia policial y una comunidad obligada a recuperar la calma tras una reyerta de gran tamaño. La evolución posterior dependerá de que se presenten denuncias o aparezcan nuevos datos sobre el origen del choque.

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