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Temascalcingo: diez muertos y 64 heridos tras una explosión de pirotecnia

La noche que debía reunir a Santa María Canchesdá alrededor de su fiesta patronal terminó convertida en una escena de polvo, sirenas y ruinas. Una explosión de material pirotécnico junto a la iglesia dejó diez personas fallecidas y 64 heridas en Temascalcingo, Estado de México.

El estallido ocurrió el sábado 5 de septiembre, cuando vecinos y visitantes se concentraban en torno a las celebraciones de Nuestra Señora de la Luz. La pirotecnia estaba almacenada en un espacio utilizado como bodega, contiguo al templo y muy cerca de quienes esperaban el espectáculo.

La detonación derribó parte de la estructura y provocó el colapso de un techo y de una barda aledaña. Bajo esos escombros quedaron atrapadas varias personas, mientras el lugar donde debía sonar la música de la feria pasaba a ser un punto de rescate urgente.

Ocho de las víctimas mortales perdieron la vida en el lugar de la explosión. Las otras dos fallecieron después de haber sido trasladadas al Hospital General de Atlacomulco, elevando a diez un balance que resume la violencia de una sola detonación en plena celebración comunitaria.

La explosión se produjo alrededor de las nueve y media de la noche, una hora en la que la afluencia era mayor por los actos patronales. La presencia de numerosas personas en las inmediaciones de la iglesia agravó el alcance de la tragedia y multiplicó la necesidad de auxilio inmediato.

Equipos de Protección Civil, bomberos, personal sanitario, policías estatales y unidades municipales acudieron desde Temascalcingo y localidades cercanas. El trabajo se prolongó durante la madrugada entre estructuras derrumbadas, humo y la incertidumbre de encontrar a más personas bajo los restos.

Para retirar los escombros fue necesaria maquinaria pesada, mientras los servicios de emergencia organizaban el traslado de los lesionados. La prioridad inicial fue abrir paso entre los daños y mantener a salvo a quienes seguían en una zona donde aún podía haber material pirotécnico activo.

La atención hospitalaria se repartió entre varias unidades de salud del Estado de México. Parte de los heridos fue ingresada en Atlacomulco y otros centros médicos de la región, con pacientes trasladados conforme exigía su estado y con altas médicas en los casos de evolución favorable.

Entre las personas lesionadas se encuentran los sacerdotes Fernando Chávez Cruz y Javier Sánchez Montes. Ambos fueron reportados fuera de peligro, un dato que no alivia el golpe sobre una comunidad que vio dañada su iglesia y quebrada su celebración en cuestión de segundos.

La zona afectada se encuentra junto a la iglesia de Santa María Canchesdá, en un municipio situado al noroeste de Ciudad de México. Lo que quedó después del estallido fue un entorno marcado por paredes caídas, daños en el templo y vecinos buscando respuestas entre la devastación.

Las autoridades mantienen abierta una investigación para determinar qué provocó la explosión. La causa concreta todavía no ha sido establecida, aunque el punto de partida conocido es la detonación del material pirotécnico almacenado en el inmueble utilizado durante los festejos religiosos.

En el operativo intervinieron también servicios de urgencias, personal sanitario, cuerpos de seguridad y especialistas encargados de revisar e inhabilitar el producto que pudiera seguir representando un riesgo. Cada movimiento exigía cautela, porque la emergencia no terminó con el primer estruendo.

La comunidad afronta ahora dos frentes: acompañar a las familias de las víctimas y recuperar un espacio central de su vida cotidiana y religiosa. El balance de diez muertos y 64 heridos deja una herida profunda en una localidad que se preparaba para una noche de devoción y encuentro.

El caso vuelve a poner el foco sobre el peligro de almacenar y manipular pirotecnia cerca de concentraciones de público. En Temascalcingo, la investigación deberá aclarar la secuencia de fallos que transformó una fiesta patronal en una tragedia que ya pesa sobre decenas de familias.

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