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Almería: asesinan a tiros a un trabajador de una planta de reciclaje; investigan el móvil

La madrugada del 14 de octubre dejó una escena de violencia en el Sector 20 de Almería, junto a una planta de reciclaje. Un trabajador terminó su jornada, se dirigió hacia su vehículo y fue alcanzado por varios disparos. Cuando llegaron las primeras patrullas, el hombre ya había muerto en plena calle.

La alerta se produjo alrededor de las 05:30 horas. Una llamada al 091 avisó de detonaciones y de una persona tendida sobre el asfalto en las inmediaciones del punto limpio. La sucesión de avisos convirtió el amanecer en un perímetro policial, con agentes recabando indicios en una zona industrial todavía medio vacía.

Poco después se recibió un segundo aviso desde el entorno. Otro hombre denunció que alguien le había encañonado antes de huir. Ese dato forma parte de las diligencias abiertas para reconstruir el recorrido del agresor, establecer si hubo más testigos y aclarar qué ocurrió durante aquellos minutos de confusión.

La víctima ha sido identificada como Antonio Santiago Santiago, trabajador del servicio municipal de limpieza. Las primeras informaciones sitúan el ataque junto a su coche, cuando acababa de salir del trabajo. La Policía Nacional activó el protocolo de muerte violenta y mantiene la investigación centrada en la autoría y el móvil.

No hay detenidos por el momento. La investigación deberá determinar cómo se produjo el ataque, qué arma se utilizó y hacia dónde escapó el responsable. También tendrá que separar los datos contrastados de las hipótesis que comenzaron a circular desde las primeras horas, cuando el nombre de la víctima trascendió en la ciudad.

El subdelegado del Gobierno en Almería ha pedido cautela y discreción mientras avanzan las pesquisas. Ha evitado confirmar que se trate de un ajuste de cuentas y ha insistido en que todavía es necesario esclarecer los hechos. Esa prudencia marca la frontera entre la investigación abierta y cualquier relato cerrado sobre las causas.

La identidad del fallecido reactivó el recuerdo de un crimen que conmocionó a Almería en 2002. Antonio Santiago era hermano de Juana Santiago, condenada por el asesinato de Montserrat Fajardo, una niña de siete años. La coincidencia familiar ha llevado aquel caso de nuevo al primer plano de la conversación pública.

Montserrat Fajardo desapareció en marzo de 2002 tras una reunión familiar en el barrio de Piedras Redondas. Su cadáver fue localizado horas después dentro de una caja de cartón. La investigación se dirigió hacia personas del entorno familiar y el proceso judicial posterior terminó con condenas por asesinato con ensañamiento.

Juana Santiago y otros dos acusados fueron condenados a 23 años de prisión por aquel crimen. El caso dejó una huella profunda en la ciudad por la edad de la víctima y por la violencia acreditada durante el juicio. Aun así, ese antecedente no demuestra por sí mismo una conexión con el asesinato ocurrido ahora en el Sector 20.

Las autoridades no han confirmado que ambos sucesos guarden relación. Tampoco han validado una motivación concreta para el tiroteo. La investigación actual debe responder primero a las preguntas más inmediatas: quién disparó, si actuó solo, qué recorrido siguió tras el ataque y qué elementos permiten sostener una línea de investigación.

El crimen se produjo en un punto de paso para trabajadores que empiezan o terminan turnos antes de que amanezca. Ese contexto obliga a los investigadores a revisar llamadas, posibles grabaciones y testimonios de quienes se encontraban cerca de la planta. Cada detalle puede resultar decisivo para fijar una cronología fiable de lo sucedido.

Durante las primeras horas, la escena quedó acordonada mientras se desarrollaban las actuaciones policiales. La presencia de un segundo alertante que dijo haber sido encañonado añade una pieza relevante al caso, aunque todavía no permite establecer el papel exacto de esa persona ni la secuencia completa que rodeó a los disparos.

La muerte de Antonio Santiago vuelve a situar a Almería ante dos planos distintos: un homicidio reciente aún sin resolver y el recuerdo de una tragedia de hace más de dos décadas. Confundirlos sería anticipar conclusiones que la investigación no ha respaldado. Lo confirmado es que un trabajador fue asesinado cuando salía de su empleo.

Ahora la respuesta depende del avance de las diligencias y de la capacidad de identificar al autor. Hasta que existan resultados verificables, el móvil permanece bajo investigación. En el Sector 20 queda el rastro de una madrugada de disparos, una víctima mortal y una ciudad que espera respuestas sin convertir las sospechas en certezas.

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