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Bebé intoxicado por cocaína en Murcia: detenido su padre tras el ingreso hospitalario

Un bebé de apenas un año y medio permanece ingresado en el Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca, en Murcia, después de que las pruebas practicadas durante su atención médica detectaran cocaína en su organismo. El ingreso activó una investigación que todavía trata de reconstruir qué ocurrió en las horas previas.

El menor llegó al centro hospitalario el domingo 27 de septiembre tras encontrarse mal. Su madre, de 17 años, lo llevó a urgencias después de que el niño volviera de estar con su padre, un joven de 19 años residente en Abanilla. El deterioro de su estado obligó a los sanitarios a intervenir con rapidez.

Los análisis confirmaron una intoxicación por cocaína, una sustancia especialmente peligrosa en un organismo tan pequeño. Durante su ingreso, el bebé habría sufrido dos ictus, un dato que agrava el alcance de un episodio que ha dejado al menor bajo vigilancia médica mientras se evalúa su evolución.

La alerta sanitaria llegó a la Policía Nacional, que asumió las diligencias para aclarar la exposición del niño a la droga. La investigación no ha establecido todavía de qué forma tuvo contacto con la sustancia ni en qué momento concreto se produjo el consumo que motivó el ingreso.

Los agentes detuvieron al padre tras situar al menor bajo su cuidado antes de que aparecieran los síntomas. El joven se acogió a su derecho a no declarar en comisaría, aunque señaló que, en el momento en que el niño habría tenido contacto con la cocaína, estaba con su actual pareja.

Esa declaración abrió una segunda línea de investigación. La mujer fue citada en dependencias policiales y detenida el 1 de octubre, dentro de unas actuaciones centradas en determinar responsabilidades y en verificar las condiciones en las que se encontraba el bebé durante ese periodo.

Después de prestar declaración ante el Juzgado de Guardia de la Ciudad de la Justicia, el padre quedó en libertad. La mujer también fue puesta en libertad tras su detención. Ninguna de esas decisiones cierra el caso: las diligencias continúan y deberán concretar los hechos investigados.

Entre las hipótesis examinadas figura que el menor pudiera haber tenido acceso accidental a una dosis o a restos de la sustancia dentro de una vivienda. Es una posibilidad sometida a investigación, no una conclusión definitiva, y será el esclarecimiento policial y judicial el que determine si existió negligencia o responsabilidad penal.

La corta edad del niño convierte cada dato en una señal de máxima gravedad. Una intoxicación de este tipo puede provocar daños severos porque el cuerpo infantil procesa las sustancias de forma distinta y con menor margen de respuesta. Por eso la atención se concentra ahora tanto en su recuperación como en el origen de la exposición.

El hospital se ha convertido en el primer escenario de una cadena de actuaciones que después pasó a manos policiales y judiciales. La prioridad inicial fue estabilizar al bebé y conocer qué había ingerido; después llegaron las detenciones, las declaraciones y la revisión de las circunstancias familiares que rodearon el episodio.

El caso no describe una condena ni fija aún una autoría. Lo que existe es una investigación abierta tras un resultado toxicológico positivo y un ingreso grave. La cautela resulta esencial mientras se recaban testimonios, se contrastan los datos disponibles y se determina el recorrido exacto de aquellas horas.

En Abanilla y Murcia, el suceso deja una pregunta inquietante: cómo pudo una sustancia de alto riesgo quedar al alcance de un niño tan pequeño. La respuesta no está cerrada, pero las pesquisas buscan delimitar el entorno, las personas presentes y cualquier indicio que ayude a explicar la intoxicación.

La situación del menor sigue siendo el núcleo del caso. Continúa hospitalizado mientras se controla su estado después de una intoxicación que, por su edad y por las complicaciones descritas, obligó a una respuesta sanitaria urgente. Su evolución será también un elemento relevante dentro de las diligencias abiertas.

Por ahora, el expediente permanece en fase de investigación y las dos personas detenidas están en libertad. El caso avanza entre pruebas médicas, comprobaciones policiales y decisiones judiciales pendientes, con un bebé ingresado como la imagen más dura de una historia que todavía no tiene una explicación definitiva.

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