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Hallado un cadáver en descomposición junto a la costa de Calahonda, Granada

La tarde dejó una alerta inquietante junto a los acantilados de Calahonda, en la costa de Granada. Un cuerpo flotaba a escasa distancia de la cala de Zacatín, en un punto de mar abierto donde el aviso activó de inmediato el rescate marítimo.

Una patrullera del Servicio Marítimo recuperó el cadáver y lo llevó hasta el puerto de Motril. No se trató de un rescate con final posible: el hombre ya estaba muerto cuando los agentes llegaron a la zona señalada por la alerta.

El estado de los restos complicó desde el primer momento cualquier identificación. La descomposición era avanzada y no permitió conocer la identidad de la víctima, una ausencia de datos que mantiene abiertas todas las preguntas esenciales del caso.

El hallazgo se produjo durante la tarde del viernes, cerca de un acantilado de la cala de Zacatín. La ubicación fija el último punto conocido del cuerpo, pero todavía no aclara cuánto tiempo llevaba en el agua ni desde dónde pudo llegar.

Tras ser recuperado del mar, el cadáver fue trasladado al puerto de Motril antes de continuar el procedimiento forense. Ese paso permitió sacar el cuerpo del entorno marítimo y ponerlo a disposición de los especialistas que deberán examinarlo.

Los restos han sido enviados al Instituto Anatómico Forense de Granada para practicar la autopsia. El análisis deberá aportar datos sobre la causa de la muerte y sobre la posible procedencia del cadáver, dos incógnitas que siguen sin respuesta.

La falta de identificación impide por ahora vincular el caso con una desaparición concreta. Tampoco se ha difundido información sobre la edad del fallecido, sus rasgos, su ropa o cualquier elemento que pueda orientar el reconocimiento de la víctima.

La Policía Judicial de la Guardia Civil se ha hecho cargo de las diligencias. Su trabajo deberá reconstruir el recorrido previo al hallazgo, revisar las circunstancias de la muerte y determinar si existen indicios que permitan delimitar el origen del cuerpo.

El mar puede alterar pruebas, desplazar restos y borrar referencias temporales. Por eso la investigación necesitará cruzar los resultados de la autopsia con la información disponible sobre corrientes, avisos de desaparición y cualquier dato útil del entorno costero.

Calahonda y la cala de Zacatín quedan ahora como el escenario visible de una investigación mucho más amplia. El lugar donde apareció el cadáver no tiene por qué coincidir con el punto de fallecimiento ni con el origen del recorrido por el mar.

El caso permanece en una fase inicial y sin una hipótesis oficial sobre lo sucedido. La confirmación de una identidad será uno de los primeros pasos decisivos, porque puede abrir una línea concreta de contactos, movimientos y antecedentes personales.

Hasta que lleguen los resultados forenses, las autoridades no pueden determinar si la muerte se produjo en el agua o antes de que el cuerpo alcanzara el mar. Esa diferencia será clave para establecer qué hechos deben investigarse y en qué ámbito territorial.

La recuperación del cadáver cerró la urgencia del rescate, pero abrió una investigación compleja. Cada respuesta dependerá de pruebas técnicas y de la identificación de un hombre cuyo nombre todavía no ha podido ser confirmado.

En la costa de Granada queda una escena sin testigos conocidos y un cuerpo pendiente de identidad. La autopsia y las diligencias judiciales marcarán el siguiente paso para saber quién era la víctima, de dónde procedía y cómo terminó frente a Calahonda.

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