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Katrin Ortega deja el PSOE y seguirá al frente de Parauta como alcaldesa no adscrita

Katrin Ortega ha abierto una grieta política en Parauta al solicitar su baja como militante del PSOE. La alcaldesa, que logró uno de los respaldos más contundentes de Málaga en las municipales de 2023, abandona las siglas con las que llegó al Ayuntamiento, pero no entrega el bastón de mando ni se aparta de la vida pública del municipio.

La decisión también alcanza a Juan Jesús Sánchez y Adelaida Becerra, dos integrantes del equipo de gobierno que han dejado la militancia. Los tres pasarán a ser concejales no adscritos, aunque seguirán ejerciendo sus responsabilidades municipales. El movimiento cambia la etiqueta política del gobierno, no su continuidad inmediata al frente del Consistorio.

Ortega sostiene que su salida responde a una ruptura de identificación con el PSOE nacional actual. Presenta la baja como una decisión meditada durante tiempo, sin atribuirla a un episodio aislado ni a una disputa concreta. El mensaje dibuja una separación política profunda, construida lejos de un estallido puntual y visible.

La alcaldesa no ha escondido el peso personal de la decisión. Ha recordado la tradición socialista de su familia y ha explicado que le produce tristeza cerrar esa etapa. Aun así, defiende que no puede continuar dentro de un proyecto en el que ya no encaja, una frontera que finalmente ha decidido cruzar.

Parauta es un municipio pequeño de la Serranía de Ronda, donde cada cambio en el Ayuntamiento se percibe de cerca. En 2023, la candidatura encabezada por Ortega obtuvo los siete concejales de la Corporación con cerca del 88 % de los votos. Aquella victoria dejó al PSOE gobernando sin oposición en el pleno municipal.

Ese resultado convierte la baja en algo más que una decisión interna de partido. La regidora fue la alcaldesa con mayor respaldo porcentual de la provincia en aquellas elecciones. Ahora, la figura que concentró ese voto abandona la organización bajo cuyas siglas concurrió, mientras conserva el apoyo institucional que le dio la Alcaldía.

La normalidad administrativa es el mensaje que Ortega quiere trasladar a los vecinos. Afirma que seguirá al frente del Ayuntamiento y que el equipo continuará con su trabajo cotidiano. El municipio entra, sin embargo, en una etapa distinta: la mayoría que nació como socialista pasa a funcionar sin la estructura orgánica que la identificaba.

El cambio afecta también a la posición formal de los ediles. Ortega y los dos concejales que han pedido la baja quedarán como no adscritos, mientras que el resto de la candidatura ya participaba como independiente. La composición del grupo de gobierno mantiene a las mismas personas, pero altera su vínculo con la marca política nacional.

La ruptura no supone una retirada electoral. Ortega ha confirmado que pretende concurrir a las próximas municipales con una candidatura independiente. La idea, ha explicado, ya existía en 2019 y ahora vuelve a tomar forma. Su objetivo es transformar un proyecto que permanecía guardado en una alternativa local con identidad propia.

El nuevo camino político se plantea para las elecciones municipales de 2027. La alcaldesa quiere agotar el mandato actual y volver a presentarse ante los vecinos con una formación al margen de las siglas nacionales. El calendario le permite convertir la ruptura actual en una prueba de continuidad y respaldo local dentro de menos de un año.

Antes de formalizar la baja, Ortega comunicó su decisión a responsables provinciales y regionales del partido. Describe esos contactos desde el respeto, pero la conversación no evitó el desenlace. La distancia entre la alcaldesa y la organización acabó siendo suficiente para que una militante desde 2019 eligiera cerrar la puerta.

La regidora ha insistido en que no existe una causa única distinta de esa pérdida de sintonía. Esa precisión busca separar su salida de rumores, conflictos personales o episodios administrativos. La explicación que ofrece es política y personal a la vez: no reconoce en el partido actual el espacio desde el que quiere seguir representando a Parauta.

La decisión deja una escena poco habitual: una alcaldesa que mantiene intacto el cargo tras abandonar la fuerza que la llevó a él, acompañada por dos miembros de su gobierno. Para el PSOE, la salida tiene un valor simbólico en una comarca donde Parauta figuraba entre sus escasos bastiones municipales.

El desenlace real se medirá en las urnas de 2027, cuando Ortega intente renovar la confianza recibida en 2023 sin el paraguas socialista. Hasta entonces, Parauta seguirá gobernada por el mismo equipo, pero bajo una identidad distinta. La baja no cierra una carrera política: marca el comienzo de una campaña que ya asoma en el horizonte.

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