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Madrid: un exdocente queda en prisión preventiva tras localizarse al menos nueve víctimas menores

Un exdocente de un colegio religioso de Madrid permanece en prisión provisional mientras avanza una investigación por presuntas agresiones sexuales a menores. El caso ha irrumpido en el centro con la gravedad de una causa que todavía no está cerrada y que puede sumar nuevos capítulos.

El investigado, de 37 años, ya no trabajaba en el colegio cuando comenzaron las pesquisas. La investigación se activó después de que varios alumnos compartieran con sus profesores actuales conductas que, por su naturaleza, obligaban a poner los hechos en conocimiento de la Policía.

La Unidad de Familia y Atención a la Mujer asumió el caso y abrió diligencias para reconstruir lo ocurrido. Las primeras gestiones permitieron localizar a al menos nueve menores, todos con edades comprendidas entre los 12 y los 15 años, que ya han prestado declaración.

El número de víctimas identificadas no cierra el perímetro de la investigación. Existen otros posibles afectados con los que se realizan comprobaciones, de modo que la causa sigue abierta y las acusaciones podrían ampliarse si aparecen nuevos elementos que sostengan esas sospechas.

Las presuntas agresiones no habrían quedado limitadas a un único espacio. Las diligencias sitúan los hechos tanto dentro de las instalaciones escolares como fuera del centro, una circunstancia que obliga a analizar con detalle los movimientos, los contactos y cada relato incorporado al procedimiento.

La detención se produjo el 13 de octubre, tras las primeras actuaciones policiales. El profesor fue trasladado a dependencias de la UFAM, donde permaneció mientras se elaboraba el atestado y se reunían los elementos que después fueron puestos a disposición de la autoridad judicial.

Días después, el juzgado acordó su ingreso en prisión provisional sin fianza. Es una medida cautelar adoptada durante la investigación y no una sentencia: la responsabilidad penal solo puede determinarse tras el proceso judicial y con todas las garantías que exige la ley.

La causa investiga varios delitos relacionados con agresiones sexuales a menores de 16 años. Entre las imputaciones comunicadas figuran tres delitos continuados de agresión sexual completa y otros tres delitos de agresión sexual con víctimas diferentes, además de otros hechos bajo investigación.

También se investigan posibles delitos de prostitución infantil, pornografía infantil y captación de menores con fines sexuales. Esta última conducta describe el proceso por el que un adulto intenta ganar la confianza de un menor para manipularlo y obtener material o contactos de carácter sexual.

Durante el registro del domicilio del detenido se intervinieron teléfonos móviles, ordenadores portátiles y otros soportes de almacenamiento. El análisis de esos dispositivos queda ahora en manos de los investigadores y puede resultar determinante para contrastar relatos, comunicaciones y posibles pruebas digitales.

La presencia de material electrónico abre una fase especialmente sensible de la investigación. Su examen debe seguir los procedimientos judiciales y técnicos establecidos, pero puede ayudar a fijar cronologías, comprobar contactos y delimitar si hubo más personas afectadas por las conductas que se investigan.

El colegio queda en el trasfondo de una causa que empezó con comentarios de alumnos a sus docentes. La investigación se centra en proteger a los menores, verificar cada información disponible y evitar que la exposición pública añada daño a quienes ya han tenido que declarar ante los agentes.

La edad de las víctimas conocidas, entre 12 y 15 años, obliga a extremar esa protección. No se han difundido datos que permitan identificarlas y el procedimiento debe preservar su intimidad mientras se contrasta cada denuncia y se determina el alcance real de los hechos investigados.

La prisión provisional no pone punto final al caso. Quedan por revisar los dispositivos incautados, las declaraciones ya tomadas y las gestiones con posibles nuevas víctimas. Cada avance deberá pasar por el juzgado, con la prioridad de esclarecer los hechos y proteger a los menores afectados.

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