Meré despide en silencio a Soraya Barreiro, fallecida en el Rally Villa de Llanes

Meré vive una despedida marcada por el silencio tras la muerte de Soraya Barreiro Rodríguez. La joven, de 20 años y vecina de esta localidad de Llanes, falleció el 26 de septiembre durante el Rally Villa de Llanes, una prueba que se detuvo de inmediato ante la dimensión de la tragedia.
Soraya ocupaba el asiento del copiloto en un BMW 325i de la Escudería Villa de Llanes, conducido por Germán Romano. Era una carrera celebrada cerca de su casa, en un territorio que conocía y al que estaba ligada por su vida cotidiana y por su reciente pasión por los rallyes.
El siniestro se produjo en el tramo de El Mazucu, cuando el vehículo se salió de la carretera y comenzó a arder. La emergencia fue comunicada a las 13.53 horas, en una zona de la carretera LLN-7 situada entre Llanes y Meré, y activó un amplio dispositivo de respuesta.
A las 14.09 horas, el equipo médico de la prueba confirmó que la copiloto que permanecía dentro del coche había fallecido. El conductor logró salir del vehículo y fue trasladado al Hospital Comarcal de Arriondas con quemaduras, mientras los equipos de emergencia trabajaban en el lugar.
La competición perdió cualquier importancia en cuestión de minutos. La organización suspendió el 49.º Rally Villa de Llanes y canceló los tramos que quedaban por disputarse, una decisión que convirtió la jornada deportiva en un duelo compartido por participantes, equipos y vecinos.
En Meré, la noticia dejó una herida especialmente cercana. Soraya era una joven de la localidad y su pérdida atravesó la rutina de un pueblo acostumbrado a ver pasar el rally por sus carreteras, pero no a enfrentarse a una tragedia tan próxima y devastadora.
La joven había iniciado su recorrido como copiloto pocos meses antes. Debutó en marzo, en el Rallysprint de Llanera, junto a Germán Romano, y aquella primera participación había abierto una etapa breve pero intensa dentro de una disciplina a la que se acercó con entusiasmo.
Su segunda prueba oficial fue precisamente el Rally Villa de Llanes. Competía con el dorsal 61 y con la escudería de su tierra, en una cita muy arraigada en el calendario asturiano. El accidente llegó durante el segundo paso por El Mazucu y detuvo de golpe ese camino.
La respuesta de la comunidad fue inmediata. En el reagrupamiento final, las tripulaciones guardaron un minuto de silencio, y las muestras de afecto se multiplicaron alrededor de la familia, de Germán Romano, de su hermano Pablo y de quienes compartían con ella la afición al motor.
El duelo también alcanzó a Llanes más allá de la carrera. La conmoción llevó a suspender una celebración prevista en la localidad, mientras instituciones, escuderías y personas cercanas trasladaban su pesar por una muerte que dejó sin palabras a buena parte del oriente asturiano.
La despedida de Meré no necesita grandes gestos para reflejar la magnitud de la ausencia. La joven que había elegido leer notas y cantar cruces desde el asiento derecho dejó atrás una historia de ilusión recién comenzada y una comunidad que la recuerda con dolor.
La investigación sobre el accidente quedó en manos de los equipos competentes después de la intervención de bomberos, personal sanitario y patrullas de tráfico. El incendio fue extinguido esa tarde, pero el impacto de lo ocurrido continuó mucho después de que la carretera volviera a quedar en silencio.
El automovilismo asturiano ya había sufrido otro accidente mortal en esta prueba en 2021, un antecedente que hizo aún más profundo el golpe. Esta vez, el nombre de Soraya Barreiro quedó unido a una edición interrumpida y a un luto que dejó al deporte en segundo plano.
Meré despide a Soraya desde la cercanía de quien pierde a una de las suyas. Entre el recuerdo de su sonrisa, el afecto de los suyos y el ruido apagado de una carrera suspendida, queda una ausencia que el pueblo y el mundo de los rallyes siguen tratando de comprender.






