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Muere el guardia civil José Manuel Chacón en Urda: otro agente sigue desaparecido

José Manuel Chacón tenía 31 años. La Guardia Civil ha confirmado su muerte en el choque de trenes ocurrido el miércoles 28 de octubre cerca de Urda, en Toledo. Otro agente seguía desaparecido en la información difundida este jueves.

Cinco guardias civiles viajaban en los dos trenes que colisionaron. Tres salieron ilesos, mientras el fallecimiento de Chacón y la búsqueda del otro compañero dejaban al cuerpo ante dos noticias de consecuencias muy distintas.

Chacón era sevillano y llevaba cinco años de servicio. Estaba destinado en la Unidad Técnica de Policía Judicial, en Madrid, y se desplazaba hacia la capital andaluza cuando el accidente interrumpió su viaje.

Su familia acudió a la estación de Sevilla-Santa Justa en busca de información. La madre recibió la confirmación del fallecimiento dentro de la sala de atención, en una estación que también reunía a otros allegados de pasajeros.

Compañeros del agente acompañaron a sus familiares en Santa Justa. La Guardia Civil expresó públicamente sus condolencias a la familia, los amigos y los compañeros de José Manuel tras confirmar que había muerto en el siniestro.

La desaparición del otro guardia civil seguía sin resolverse en esa cobertura. Los dos agentes sevillanos habían figurado inicialmente entre los viajeros sin localizar; la confirmación de la muerte de Chacón no despejaba la situación de su compañero.

El choque se produjo entre un AVE y un tren de Iryo en el entorno de Urda. El balance comunicado por el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, el miércoles por la tarde situó en 68 el número de fallecidos.

Aquel balance seguía abierto. García-Page advirtió de que podían quedar víctimas bajo los vagones o entre los restos de los trenes. Las operaciones de rescate continuaban mientras se intentaba acceder a las zonas más dañadas.

La noche del miércoles, una grúa trabajaba para levantar uno de los vagones del Iryo. La búsqueda incorporaba maquinaria pesada y drones con sensores térmicos, con la entrada de los guías caninos condicionada a que el terreno estuviera asegurado.

En paralelo, el Instituto de Medicina Legal de Toledo había comenzado las autopsias. La identificación de las víctimas estaba prevista para el jueves, una tarea distinta de la localización de los cuerpos entre los restos del accidente.

La atención sanitaria tampoco había terminado: el balance de la tarde del miércoles recogía 18 pacientes en estado crítico. Los heridos estaban siendo atendidos en hospitales de Castilla-La Mancha y de Madrid tras las evacuaciones.

La investigación quedó bajo secreto de sumario y se ordenó incautar las cajas negras. La jueza de Orgaz prohibió el acceso de personas ajenas a la zona y la retirada de elementos del lugar del siniestro.

Las salas de atención a familiares permanecieron abiertas durante la noche en Atocha, Sevilla-Santa Justa, Córdoba y Málaga. Allí continuaba la búsqueda de información mientras los equipos trabajaban en las vías de Toledo.

España inició tres días de luto oficial el jueves 29 de octubre, con las banderas a media asta hasta el sábado 31. Para la familia de José Manuel, la espera ya había terminado con la peor noticia; la del otro agente seguía abierta.

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