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Muere Héctor, de 16 años, una semana después del accidente de patinete en Salamanca

La semana que separaba el accidente de este viernes terminó con la peor noticia. Héctor Ramos Gómez, de 16 años, ha muerto después de permanecer ingresado en estado grave en el Hospital de Salamanca por la caída sufrida con un patinete eléctrico.

El siniestro ocurrió el 16 de octubre en la calle Victoria, en el barrio de Pizarrales. El adolescente viajaba en el mismo vehículo junto a otro joven cuando ambos cayeron; la emergencia dejó a uno de ellos inconsciente y tendido en la vía.

La gravedad quedó marcada desde los primeros minutos. Héctor fue trasladado con un traumatismo craneoencefálico grave e ingresó en la Unidad de Vigilancia Intensiva, mientras el otro ocupante también recibió atención hospitalaria por múltiples contusiones.

Durante una semana, la evolución del chico concentró la preocupación de su familia, sus amigos y el entorno del barrio. La esperanza quedó suspendida en los pasillos hospitalarios hasta que el fallecimiento se confirmó durante la mañana del viernes 23 de octubre.

La calle Victoria, cerca del tanatorio de San Carlos Borromeo, se convirtió aquel 16 de octubre en el escenario de una caída devastadora. Varias personas alertaron a los servicios de emergencia al comprobar que uno de los menores no respondía tras el golpe.

Hasta el lugar acudieron agentes de la Policía Local y efectivos sanitarios de Sacyl. La intervención permitió atender a los dos jóvenes, pero las lesiones de Héctor exigieron desde el primer día un ingreso crítico que ya no ha tenido vuelta atrás.

El dolor también ha atravesado los campos de fútbol de Salamanca. Héctor formaba parte del Cadete C del CD Muníbar Pizarrales y llevaba tres temporadas ligado al equipo, una relación corta en el calendario pero intensa para quienes compartieron vestuario con él.

El club comunicó la pérdida con un mensaje de duelo que dejó claro el vacío entre sus compañeros. La entidad ha anunciado minutos de silencio en los partidos del fin de semana y el aplazamiento de los encuentros de sus tres conjuntos cadetes.

Las condolencias se extendieron rápidamente por el fútbol provincial. Equipos y personas vinculadas al deporte han trasladado su apoyo a los familiares, amistades y compañeros de Héctor, golpeados por una muerte que ha roto la rutina de una cantera entera.

La muerte del adolescente llega después de días de ingreso y convierte aquel accidente en una tragedia irreversible. La investigación de las circunstancias de la caída corresponde a las autoridades, mientras el entorno más cercano afronta ahora las despedidas y el duelo.

El accidente vuelve a poner el foco en la vulnerabilidad de los usuarios de patinetes eléctricos, especialmente cuando viajan dos personas en un vehículo concebido para una sola. Esa circunstancia formó parte de la escena atendida en la calle Victoria.

Más allá de las normas de circulación, queda una historia personal quebrada a los 16 años. Héctor era hijo, amigo, estudiante y deportista; su ausencia ha llenado de flores, mensajes y silencio el espacio que ocupaba en su barrio y en su club.

El tanatorio de San Carlos Borromeo acogió este viernes a familiares y amigos que acudieron a despedirse. El sábado está previsto el último adiós, tras una semana en la que cada noticia sobre el hospital mantenía en vilo a quienes le conocían.

Pizarrales se queda con el recuerdo de un chico que defendió sus colores durante tres temporadas y de una tarde que cambió todo. La muerte de Héctor cierra la lucha por sobrevivir, pero abre un duelo profundo que acompañará al fútbol salmantino durante mucho tiempo.

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