Ronda: la Policía mide una pared y retira objetos en un tercer registro por Alejandro Navarro

La vivienda de la calle Jimera de Líbar, en Ronda, volvió a quedar bajo la mirada de los investigadores este 14 de octubre. Era el tercer registro practicado en el inmueble donde residía Alejandro Navarro Ríos antes de que desapareciera en mayo de 2024.
La intervención fue más breve que las anteriores, pero dejó imágenes difíciles de ignorar. Cinco agentes de Policía Científica y otros dos llegados desde Madrid entraron en la casa para revisar de nuevo puntos concretos del patio y del interior.
Uno de los gestos que marcó la jornada fue la medición detallada de una pared del patio que da a la calle. Esa comprobación concentró la atención de los familiares, que siguen cada movimiento policial con la esperanza de que aparezca una pista decisiva.
Al finalizar la diligencia, los agentes abandonaron el inmueble con varios objetos guardados en maletas pequeñas. No se ha precisado qué material fue retirado ni cuál es el alcance de los análisis que pueden realizarse a partir de ahora.
El registro no ha resuelto públicamente qué ocurrió con Alejandro. Su paradero continúa siendo desconocido más de dos años después de que se le perdiera la pista, y ninguna de las actuaciones comunicadas hasta ahora ha permitido localizar su cuerpo.
La casa ya había sido inspeccionada en septiembre, cuando la búsqueda alcanzó el patio trasero y requirió maquinaria para levantar parte del terreno. Entonces se recogieron pertenencias del joven y se abrieron nuevas líneas de trabajo dentro de una causa aún activa.
El 7 de octubre, la Policía regresó al mismo domicilio para un segundo registro. Aquella diligencia se centró en la entrada y el salón, con revisiones de la solería y de distintas estructuras del inmueble en busca de indicios que aclararan la desaparición.
Tras esa segunda entrada, la investigación incorporó a dos nuevos detenidos y elevó a seis el número de personas investigadas. Todos se encuentran en libertad provisional con medidas cautelares, mientras el procedimiento judicial continúa abierto.
Cuatro de los investigados afrontan diligencias por presuntos delitos de homicidio o asesinato y malos tratos. Los dos detenidos más recientemente permanecen investigados por un presunto encubrimiento, sin que se hayan difundido más detalles sobre sus supuestas responsabilidades.
Alejandro tenía 25 años cuando desapareció entre el 4 y el 5 de mayo de 2024. Vivía desde hacía años con personas de su entorno en Ronda y, de acuerdo con su familia, dejó atrás documentación, dinero y teléfono móvil, algo que reforzó sus temores desde el inicio.
Durante estos meses se han sucedido rastreos en distintos puntos de Ronda, incluidos el entorno del Punto Limpio, La Dehesa y una zona de pinar. Aquellas búsquedas no ofrecieron un resultado concluyente, pero mantuvieron abierta la presión sobre cada posible escenario.
La familia prepara ahora una reunión con su representación legal para valorar los siguientes pasos. Sus allegados siguen preguntándose si alguien puede aportar información que no haya llegado todavía a los investigadores y permita reconstruir los últimos días del joven.
La nueva revisión de la pared y la retirada de objetos no permiten extraer conclusiones definitivas. Sin embargo, confirman que la vivienda continúa siendo un punto central de las pesquisas, incluso después de las inspecciones ya realizadas en septiembre y octubre.
En Ronda, la incertidumbre no se ha apagado. Cada entrada policial devuelve el caso al lugar donde Alejandro vivió antes de desaparecer y deja una pregunta suspendida sobre el patio, las paredes y los objetos que ahora deberán ser examinados con precisión.






