Sánchez promete investigar posibles negligencias en Urda y anuncia tres días de luto

Con al menos 68 muertos tras el choque de dos trenes de alta velocidad en Urda, Toledo, Pedro Sánchez ha prometido este miércoles 28 de octubre llegar hasta el final de la investigación. Su intervención llega con los equipos de emergencia todavía volcados en las víctimas.
El presidente del Gobierno ha situado las posibles negligencias en el centro de su declaración: «Si hubo negligencias se sabrá». Ha añadido que habrá una respuesta contundente si se acreditan fallos, sin presentar todavía conclusiones sobre las responsabilidades del siniestro.
Sánchez ha comparecido desde el puesto de mando avanzado instalado en la zona del accidente, junto al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page. La declaración se ha desarrollado sin preguntas y ha incluido el compromiso de esclarecer las causas del choque.
El anuncio también alcanza al duelo: el Gobierno declarará tres días de luto oficial a partir del jueves 29 de octubre. La medida acompaña a una intervención en la que Sánchez ha expresado el dolor del país y ha centrado la respuesta inmediata en los afectados y sus familias.
La prioridad que ha señalado el presidente es encontrar al mayor número de personas y atender a los heridos y a los familiares. Ha mencionado expresamente la asistencia física y psicológica, mientras continúa la respuesta a una tragedia cuyo balance sigue siendo provisional.
En su comparecencia, Sánchez ha calificado de inasumible que España sufra dos tragedias ferroviarias de alta velocidad en un mismo año. Su referencia une el dolor de Urda con el accidente de Adamuz, aunque ha advertido que todavía es pronto para disponer de todos los detalles.
El presidente ha matizado que los primeros indicios apuntan a orígenes distintos en ambos accidentes. Esa cautela impide trasladar de un siniestro al otro una explicación común: las autoridades judiciales y el Ministerio de Transportes están tratando de determinar qué ocurrió en Urda.
Antes de esa intervención, Óscar Puente había señalado una decisión del centro de control de Adif como punto clave de la secuencia. El ministro de Transportes calificó de inexplicable que se autorizara al AVE de Renfe a reanudar la marcha con un Iryo detenido más adelante.
La explicación ofrecida por Puente sitúa a las 8.30 la caída del sistema de seguridad LZB. La avería provocó la detención de varios trenes; el ministro distinguió ese fallo de la orden posterior que permitió volver a circular al convoy que acabaría alcanzando al otro.
A las 8.36, el AVE recibió autorización para retomar la marcha. En el relato del ministro, había una señal roja a la entrada de la estación de Urda y un tren detenido por delante, dos circunstancias que colocan la decisión del centro de control bajo el foco de la investigación.
Puente sostuvo que la autorización se dio sin imponer una limitación de velocidad al tren siniestrado. El AVE recorrió unos 25 kilómetros antes del impacto contra el Iryo, una secuencia que el ministro vinculó a la orden de reanudar la circulación tras la caída del sistema.
El titular de Transportes también remarcó que no atribuía responsabilidades personales en ese momento. Sus explicaciones sobre las decisiones operativas forman parte de la información inicial del Gobierno; la investigación deberá determinar cómo se produjo el alcance y quién debía impedirlo.
Además de reclamar explicaciones, Sánchez se ha comprometido a reforzar la seguridad si resulta necesario para recuperar la confianza en la alta velocidad. Esa promesa acompaña a la investigación anunciada, pero no equivale todavía a una relación de medidas concretas ni a un diagnóstico definitivo.
Urda entra así en tres días de duelo anunciado con dos tareas abiertas: atender a quienes han sobrevivido y esclarecer la cadena de decisiones previa al choque. El compromiso presidencial de investigar posibles negligencias queda pendiente de las conclusiones que determinen las autoridades.






