Sergio González agradece el gesto del Leganés tras la muerte de su madre

Sergio González Poirrier atraviesa uno de los golpes más íntimos de su vida. El futbolista comunicó la muerte de su madre con un mensaje de despedida en el que dejó al descubierto la dimensión de una ausencia que, en sus propias palabras, ha abierto un vacío inmenso.
La despedida llegó acompañada de dos imágenes familiares: una fotografía de su madre y otra en la que el jugador aparece de espaldas junto a su padre. No ofreció detalles sobre la causa del fallecimiento y preservó así una parte esencial de la intimidad de su familia.
En el texto dedicado a ella, González la describió como una persona luminosa, atenta a los demás y alejada de cualquier búsqueda de reconocimiento. El mensaje no fue una declaración deportiva ni una celebración pública, sino un retrato personal construido desde el dolor reciente.
El defensa recordó que su relación con ella estaba marcada por una comprensión que no necesitaba demasiadas palabras. Explicó que su madre disfrutaba de sus logros incluso más que él y que su apoyo había formado parte de todo lo que consiguió en el fútbol.
La pérdida se hizo visible fuera del ámbito familiar cuando el jugador compartió el gesto de su antiguo club. El CD Leganés envió un centro de flores para acompañar la despedida, y González mostró la imagen junto a otra fotografía de su madre sentada en un banquillo del equipo.
Ese detalle conectó dos espacios que hasta entonces habían permanecido separados: la familia y el vestuario. Para quien fue capitán pepinero, el club no aparecía solo como una etapa profesional ya cerrada, sino como una comunidad que acudió a estar presente en un momento devastador.
González agradeció el envío con una frase breve y contundente: aseguró que a su madre le habría encantado y que no lo olvidará. En una despedida llena de promesas personales, ese reconocimiento convirtió el ramo en un símbolo de memoria y de pertenencia.
El jugador también dejó claro que pretende seguir viviendo el presente, luchando y valorando lo importante, una forma de sostenerse ante la pérdida con las enseñanzas que atribuye a su madre. Sus palabras trazan un duelo sin estridencias, pero profundamente expuesto ante quienes le siguen.
Los comentarios de la publicación fueron desactivados, una decisión que acotó la reacción pública ante un mensaje tan delicado. Aun así, la despedida reunió miles de reacciones en pocas horas, mientras el texto circulaba entre aficionados que recordaron su vínculo con el Leganés.
La relación entre González y el club se había consolidado durante cinco temporadas. Llegó a Butarque en 2020, asumió el brazalete de capitán y participó en 166 partidos oficiales, una trayectoria en la que vivió el ascenso a Primera División y el campeonato de Segunda en 2024.
Su salida se produjo en mayo de 2025, cuando ambas partes decidieron cerrar una etapa que había dejado liderazgo y regularidad dentro y fuera del campo. El vínculo, sin embargo, no desapareció con su marcha: el centro enviado ahora revela la huella que mantuvo entre la entidad y quienes la integran.
La ficha funeraria de Sofía Genoveva Poirrier Vázquez sitúa el velatorio en el Tanatorio Municipal de Majadahonda entre la noche del 7 de octubre y el mediodía del día 8. Esa referencia concreta confirma la pérdida familiar que el futbolista expresó después públicamente.
No hay información sobre las circunstancias del fallecimiento, y el propio González evitó convertir la despedida en una explicación. Lo que sí compartió fue el alcance de la ausencia: una madre que, para él, había estado en cada avance y que seguirá presente en su manera de afrontar la vida.
El ramo del Leganés quedó así convertido en algo más que una cortesía institucional. En medio de un duelo que el jugador narra desde la vulnerabilidad, el gesto tendió un puente hacia una madre que conoció de cerca sus sueños y hacia una afición que ahora acompaña su silencio.






