Una menor muere tras caer de un patinete eléctrico en el túnel de la Alcazaba de Málaga

El túnel de la Alcazaba, en pleno centro de Málaga, quedó marcado por una caída que terminó de la peor manera. Una menor de 17 años perdió la vida después de sufrir un accidente mientras circulaba en un patinete eléctrico por ese paso subterráneo.
El siniestro ocurrió el 4 de octubre, alrededor de las 13:45 horas, cuando la adolescente avanzaba en dirección al Paseo de Reding. En un instante perdió la estabilidad, cayó sobre el asfalto y se golpeó con enorme violencia en la cabeza.
No hubo una colisión con un coche, una moto ni un peatón. La reconstrucción inicial sitúa a la joven sola en la dinámica del accidente, sin que otro vehículo invadiera su trayectoria o provocara el desequilibrio que acabó con su caída.
La menor llevaba casco en el momento del impacto, pero la protección no evitó un traumatismo craneoencefálico de extrema gravedad. Fue atendida y trasladada a un hospital de la capital, donde falleció horas después a causa de las lesiones sufridas.
Las primeras llamadas de alerta llegaron al servicio de emergencias poco antes de las dos menos cuarto de la tarde. La intervención movilizó a la Policía Local y a los equipos sanitarios, mientras el túnel se convertía en el escenario de una atención urgente.
El Grupo de Investigación de Accidentes y Atestados de la Policía Local de Málaga asumió las pesquisas. La investigación busca concretar qué hizo que el patinete perdiera estabilidad en un tramo por el que la joven circulaba de forma aparentemente correcta.
Testigos y grabaciones de seguridad forman parte de los elementos examinados en esas diligencias. La información conocida hasta ahora descarta la presencia de otros vehículos o peatones implicados, un dato que concentra la atención en la propia caída.
Un hermano mellizo de la víctima circulaba detrás de ella en otro patinete y presenció el accidente. Su presencia añade un testimonio directo a una escena devastadora, ocurrida a plena luz del día en una zona habitual de paso del centro malagueño.
Los investigadores también revisaron el estado de la calzada y las circunstancias ambientales del momento. Por ahora no se ha comunicado una causa concluyente que explique el desequilibrio, ni se ha establecido que la velocidad fuera el origen de lo ocurrido.
La falta de un choque externo convierte el caso en una advertencia especialmente dura sobre la vulnerabilidad de quienes usan vehículos de movilidad personal. Una caída aparentemente aislada puede tener consecuencias irreversibles cuando el golpe afecta a la cabeza.
El casco que llevaba la adolescente era abierto, un tipo de protección que deja expuestas zonas importantes del rostro y la cabeza. Esa circunstancia no determina por sí sola la causa del fallecimiento, pero forma parte del contexto conocido de la tragedia.
Málaga no había registrado hasta ahora un accidente mortal de estas características con un patinete eléctrico en la capital. La muerte de la joven abre un episodio doloroso y deja preguntas pendientes sobre el modo exacto en que se produjo la pérdida de control.
La investigación policial continúa abierta y las autoridades no han difundido nuevos detalles sobre la mecánica final del siniestro. Cada dato deberá ser contrastado antes de fijar una explicación definitiva para una muerte que ha sacudido a la ciudad.
Detrás de las diligencias queda una familia enfrentada a una ausencia imposible de reparar. El trayecto por el túnel de la Alcazaba terminó en una caída sin intervención de terceros y en una muerte que vuelve a poner el foco en la fragilidad sobre dos ruedas.






