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Yuncler: la hermana del conductor herido por una piedra reclama justicia

Mónica Díaz se dirige al menor investigado por la piedra que hirió a su hermano en Yuncler. En un mensaje difundido esta semana, reclama justicia mientras el conductor permanece en estado crítico.

El impacto ocurrió el 14 de octubre en la AP-41, a la altura de Yuncler, en Toledo. Una piedra arrojada desde un puente alcanzó el vehículo y convirtió aquel recorrido en una emergencia médica.

El conductor tiene 42 años y es vecino de Villaluenga. El 22 de octubre permanecía en la UCI del Hospital Universitario de Toledo, adonde había sido trasladado tras recibir el golpe mientras conducía.

La mandíbula y los pulmones figuraban entre las zonas afectadas por el impacto, de acuerdo con lo que su hermana había contado sobre las lesiones. El tamaño de la piedra agravaba la violencia del golpe.

Para el jueves 22 de octubre estaba prevista una operación del conductor. Aquella información situaba la atención en su evolución hospitalaria, con la familia pendiente de un hombre que seguía en cuidados intensivos.

Un día antes, el 21 de octubre, Mónica había explicado que su hermano estaba en coma y que su pronóstico era muy grave. Ese testimonio describía la situación que afrontaban entonces sus familiares.

En aquel relato, el objeto que atravesó la luna del coche era un bloque de hormigón de dimensiones comparables a un balón de fútbol. La hermana describió el golpe como algo semejante al impacto de un proyectil.

Mónica contó también que su hermano pudo avanzar hasta un peaje después de recibir el impacto. Su explicación vinculaba ese desplazamiento con el temor de quedarse en una autopista de noche, sin otros coches cerca.

La familia acababa de recibir a un bebé: el conductor había tenido a su segundo hijo apenas cinco días antes del testimonio del 21 de octubre. La llegada del pequeño coincidió así con el ingreso de su padre.

El menor identificado se habría presentado voluntariamente tras reconocer los hechos ante sus padres. La información del 22 de octubre describía así una posible confesión, todavía sin una confirmación oficial.

Las diligencias se remitieron a la Fiscalía de Menores por presuntas lesiones graves, daños y un delito contra la seguridad vial. El menor sigue siendo investigado; esa condición no equivale a una condena.

En su mensaje, Mónica explica que la compasión inicial hacia alguien tan joven se ha mezclado con rabia. La espera en el hospital y la incertidumbre sobre su hermano atraviesan ese cambio emocional.

La hermana rechaza la venganza y pide que se esclarezcan los hechos y se asuman responsabilidades. También reclama que la edad del investigado no diluya la gravedad de lo que ha sufrido su familia.

Mónica termina sin saber cómo evolucionará su hermano. Mantiene su decisión de acompañarlo y desea que ninguna otra familia atraviese ese dolor, mientras espera que vuelva a abrir los ojos.

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