Caso Leyre en Bormujos: su madre atribuye al miedo a perder la custodia el cambio de versión

La explicación ha llegado meses después de la muerte de Leyre. Andrea Burdalo, madre de la bebé de Bormujos que sufrió graves quemaduras durante un baño, ha declarado este 4 de noviembre como investigada en Sevilla y ha atribuido su cambio de versión al miedo a perder la custodia.
La contradicción comienza en urgencias. Allí afirmó inicialmente que era ella quien estaba bañando a su hija cuando se produjeron las lesiones. Después situó a su entonces pareja dentro de la ducha con la pequeña y aseguró que ella se encontraba en una habitación contigua.
Según ha explicado el abogado del padre biológico, Francisco Campos, la madre ha vinculado aquella primera versión al temor de que la familia paterna consiguiera la custodia de Leyre. Es la justificación que ha ofrecido en su declaración, no una conclusión judicial sobre lo ocurrido.
Burdalo ha respondido a las preguntas de la jueza, la Fiscalía y su propia defensa. En cambio, ha rehusado contestar a la acusación particular que representa al padre de la niña, según ha relatado el letrado de esa parte al término de la comparecencia.
La declaración se había fijado ante el Juzgado de Instrucción número 11 de Sevilla. La citación como investigada respondió a un informe de la Fiscalía y a la petición de la acusación particular ejercida por el padre de la menor, que reclamaba examinar también la actuación de la madre.
La investigación sobre Burdalo se refiere a un posible homicidio por imprudencia grave. Se examina si hubo una desatención grave en el cuidado de la niña, cuya integridad debía proteger. Esa atribución de responsabilidad sigue bajo investigación y no equivale a una condena.
En el relato que ahora mantiene, la madre estaba preparando utensilios de la pequeña en una estancia que lindaba con el baño. Su entonces novio, también investigado, sería quien permanecía con Leyre en la ducha cuando sufrió las quemaduras.
Para la acusación particular, las explicaciones siguen sin aclarar qué sucedió dentro de la vivienda. Campos sostiene que existen discrepancias entre las versiones de ambos investigados y ha señalado que todavía quedan pruebas por practicar.
Entre esas diligencias figura una pericial de especialistas en cirugía plástica del Hospital Virgen del Rocío. El abogado del padre ha indicado que el informe está pendiente, mientras la causa continúa examinando las circunstancias de las graves lesiones sufridas por la bebé.
También está prevista la declaración de una vecina del inmueble. Se busca aclarar si escuchó voces o señales de discusión. La acusación estudiará además pedir medidas cautelares para asegurar que la madre permanezca a disposición del juzgado durante el procedimiento.
Las quemaduras se produjeron durante un baño el 30 de marzo en Bormujos. Leyre permaneció unos dos meses ingresada en la unidad de quemados del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla y murió el 29 de mayo, sin lograr superar las lesiones.
El hombre que entonces era pareja de la madre defendió ante la jueza que todo había sido un accidente doméstico. Según su versión, dejó a la niña en la ducha para ir a buscar una toalla y escuchó sus gritos mientras se había ausentado.
En junio, la magistrada mantuvo al hombre en libertad al no apreciar entonces indicios de una actuación intencionada. Le impuso comparecencias periódicas, la retirada del pasaporte y la prohibición de salir de España. Aquella decisión se refería a las pruebas disponibles en ese momento.
A las puertas de los juzgados, allegados de la familia paterna se han concentrado con pancartas. El abuelo, José Antonio Molino, ha rechazado que fuera un accidente; esa es la posición de la familia. La causa sigue abierta, con la pericial médica y el testimonio de la vecina entre los pasos pendientes para esclarecer cómo murió Leyre.






