Muere Curro Sánchez a los 42 años al chocar su coche contra un puente en Salamanca

Curro Sánchez murió este sábado 7 de noviembre a los 42 años en la carretera N-620, en Salamanca. El picador de toros y mayoral de Pedraza de Yeltes conducía un turismo que se estrelló contra el pretil de un puente.
El accidente ocurrió a la altura de La Fuente de San Esteban, su localidad natal. El punto señalado por el servicio de emergencias de Castilla y León fue el kilómetro 284 de esa carretera, donde el vehículo quedó con el conductor atrapado.
El aviso llegó al 112 a las 8:16 horas. Las llamadas de los testigos describían a un hombre herido e inconsciente dentro del coche, una situación que obligaba a movilizar tanto asistencia sanitaria como equipos de rescate.
Hasta el lugar acudieron agentes de la Guardia Civil de Tráfico y bomberos de la Diputación de Salamanca. El operativo sanitario de Sacyl incluyó un helicóptero medicalizado, una UVI móvil y personal médico.
El despliegue terminó sin posibilidad de salvarle la vida. Los sanitarios confirmaron su fallecimiento en el lugar del accidente y los bomberos tuvieron que excarcelar el cuerpo del interior del turismo.
La Guardia Civil de Tráfico investiga las causas del choque. La información conocida no permite establecer qué hizo que el coche colisionara con el elemento de protección del puente ni atribuir el siniestro a un motivo concreto.
Detrás del nombre por el que lo conocía el mundo taurino estaba Miguel Ángel Sánchez. Era padre de tres hijos de corta edad y había construido su trayectoria profesional entre el trabajo en las ganaderías y su presencia en las plazas.
Su formación como mayoral estuvo vinculada al Puerto de San Lorenzo y a la familia Fraile. Allí aprendió el oficio antes de asumir la responsabilidad que marcaría los últimos quince años de su vida en Pedraza de Yeltes.
En esa ganadería de los hermanos Uranga, situada en Castraz de Yeltes, desempeñaba el puesto de mayoral. Su nombre quedó unido a una de las divisas del campo bravo salmantino, a la que dedicó esa larga etapa profesional.
El trabajo en el campo convivía con su actividad como picador. Había integrado cuadrillas de toreros como Curro Díaz, Juan del Álamo y Alejandro Marcos, en una carrera que lo llevó a participar en festejos dentro y fuera de Salamanca.
También había actuado a las órdenes de Manuel Diosleguarde, Héctor Gutiérrez, Leandro y José Fernando Molina. Esa relación de nombres refleja la amplitud de una trayectoria que combinó el cuidado del ganado con el oficio de varilarguero.
La ganadería Pedraza de Yeltes compartió imágenes de Curro y un mensaje de despedida que lo situaba dentro de su círculo más cercano. Lo recordaban como uno más de la familia, mientras se extendían las muestras de dolor por su muerte.
El Ayuntamiento de Villaseca de la Sagra expresó su pesar y la Asociación El Toro de Madrid trasladó sus condolencias a familiares y amigos. Ambas despedidas se sumaron al duelo por un profesional estrechamente ligado al campo charro.
El periodista taurino Carlos Martín Santoyo también manifestó su conmoción por la noticia. Mientras llegaban las despedidas, quedaba pendiente esclarecer el accidente que terminó con la vida del picador en la carretera de su localidad natal.






