Nathalia Gadelha: la copiloto de 20 años que murió en el accidente de avión en Florida

Nathalia Gadelha Filgueiras tenía 20 años cuando el avión en el que trabajaba como copiloto se estrelló en Florida. Su madre confirmó que estaba entre los nueve ocupantes fallecidos del Learjet 60 que cayó el domingo 1 de noviembre en el condado de Palm Beach.

Había nacido en Estados Unidos y crecido en Florida dentro de una familia de origen brasileño. Su vida estaba ligada a Boca Ratón, la ciudad donde empezó a mirar hacia las pistas de los aeropuertos mucho antes de convertir el vuelo en su trabajo.

De pequeña disfrutaba acercándose al aeropuerto para observar los despegues y los aterrizajes. Su madre recordaba aquella fascinación por las aeronaves y la libertad de ver el mundo desde arriba, una afición que terminó marcando su formación.

Su padre, piloto por afición, fue una de las personas que despertaron su interés por la aviación. Aquel vínculo familiar con los aviones acompañó el recorrido de Nathalia desde la curiosidad infantil hasta la decisión de aprender a pilotar.

A los 17 años ya había conseguido la licencia de piloto privado mientras todavía cursaba el instituto. La obtuvo antes que el permiso de conducir: podía ponerse a los mandos de un avión cuando aún no había completado ese paso cotidiano al volante.

En 2024 se graduó en un instituto de Boca Ratón con aquella primera licencia ya conseguida. Para entonces había acumulado 88 horas de vuelo, el punto de partida de una trayectoria que continuó creciendo durante los dos años siguientes.

Antes del accidente sumaba más de 1.300 horas de vuelo, una cifra confirmada por su familia. Había pasado de las primeras prácticas durante la etapa escolar a acumular experiencia de manera sostenida en los años inmediatamente posteriores.

Nathalia trabajaba como copiloto para Upper Jets, una compañía de vuelos privados con sede en Fort Lauderdale. Su puesto la había llevado a la cabina de aeronaves ejecutivas y formaba parte de la tripulación del Learjet 60 siniestrado.

Su madre explicó que llevaba nueve meses trabajando como piloto comercial y que cumpliría 21 años en enero. La confirmación de su muerte llegó mientras la familia hablaba de una carrera que había empezado muy pronto y seguía en sus primeros años.

Camila Corteleti, su madre, describió el orgullo que sentía al verla dedicarse a lo que deseaba desde niña. También contó el temor que la acompañaba: quería que su hija viviera su sueño, pero siempre había tenido miedo de perderla en un avión.

El vuelo del domingo había salido de Austin, en Texas, y tenía como destino el aeropuerto de North Eleuthera, en Bahamas. A bordo del Learjet 60 viajaban nueve personas, incluidos los dos miembros de la tripulación. Ninguna sobrevivió al accidente.

La aeronave cayó alrededor de las 12:50 en Greenacres, en el condado de Palm Beach, junto a una zona residencial. El impacto desató una explosión y dejó un cráter; las imágenes de testigos recogieron la caída del aparato y el fuego que siguió al choque.

Las comunicaciones con el control aéreo recogieron avisos de hielo ligero y turbulencias moderadas, seguidos de mensajes de emergencia por la pérdida de altura. Esos avisos describen los últimos instantes del vuelo, pero no establecen por sí solos qué provocó la caída.

La investigación debe determinar por qué el Learjet se precipitó antes de llegar a Bahamas. No hay una causa oficial establecida en la información contrastada para este perfil; la familia de Nathalia ha confirmado su muerte y recordado el camino que la llevó a la cabina.

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