Oliver: 5,7 millones de indemnización por los errores del parto que lo dejaron tetrapléjico

Oliver depende de un respirador desde su nacimiento. Ahora, un juzgado madrileño ha fijado una indemnización de 5,7 millones de euros por los errores que lo dejaron tetrapléjico.
El Juzgado de Primera Instancia 81 de Madrid ha condenado al Servicio Madrileño de la Salud. La compensación concedida a los padres incluye los intereses por el retraso en el pago.
El parto ocurrió el 23 de diciembre de 2021 en el Hospital de La Paz. Lo que debía ser la llegada de un hijo terminó con lesiones cervicales y el ingreso del bebé en cuidados intensivos.
La resolución, de 61 páginas, reconstruye tres fallos en la asistencia. El primero fue no prever las complicaciones ni preparar un posible traslado desde la sala de dilatación al paritorio.
El segundo error afectó a las señales de sufrimiento fetal. El fallo reprocha que no se hicieran las pruebas necesarias para confirmarlas, pese a que había tiempo para realizarlas.
El tercer fallo fue utilizar fórceps en la propia sala de dilatación. El juez vincula las lesiones al manejo del instrumental y concluye que debía abandonarse para practicar una cesárea.
Una matrona que presenció el nacimiento resultó decisiva en el juicio. Describió tirones sin coordinación con las contracciones y una fuerza superior a la que debía aplicarse al bebé.
La sanitaria también relató giros de la cabeza en distintas direcciones. Su testimonio permitió reconstruir las maniobras que la sentencia relaciona con el daño medular de Oliver.
La lesión cervical transformó cada cuidado cotidiano. Oliver necesita asistencia para respirar, alimentación por sonda y atención especializada por las graves secuelas del nacimiento.
Según los padres, el hospital atribuyó inicialmente las lesiones a problemas de coagulación. La declaración de la matrona ayudó a sostener su reclamación frente a aquella explicación.
La familia trasladó su residencia a Toledo para acercarse al Hospital Nacional de Parapléjicos. Allí Oliver recibe terapias ambulatorias y después puede regresar a su propia casa.
La madre dejó su trabajo para atenderlo. El cambio de ciudad también permitió reducir los desplazamientos desde Madrid y recuperar rutinas familiares junto a la hermana mayor del niño.
En septiembre, Oliver empezó su segundo año escolar. Acude con un respirador portátil, una enfermera y material de emergencia; sus padres han observado avances en su adaptación al colegio.
La familia todavía desconoce si Oliver aprenderá a hablar y utiliza una tableta para comunicarse. La indemnización llega a una vida que sigue necesitando apoyo para respirar y relacionarse.






