Salvajada en Tailandia: Un niño de seis años muere con los pulmones perforados tras el ataque del mono de su abuelo

La obsesión irresponsable por intentar domesticar la fauna salvaje y convertir a bestias peligrosas en meros juguetes de compañía se ha cobrado la vida de la víctima más inocente imaginable. Un niño de tan solo seis años ha muerto en Tailandia tras sufrir un salvaje ataque por parte del mono que su propio abuelo mantenía retenido como mascota, desatando una oleada de indignación internacional sobre la alarmante falta de control en la tenencia de animales exóticos.
Los desgarradores hechos se desencadenaron el pasado sábado por la mañana en la localidad de Khao Yuan Thao, perteneciente a la provincia de Nakhon Si Thammarat. El pequeño Nathan Ekkarat Srichan, ajeno por completo al peligro mortal que lo acechaba, caminaba tranquilamente a plena luz del día hacia la tienda de comestibles que regentaba su abuelo en el entorno familiar.
En mitad del trayecto que separaba la vivienda del establecimiento comercial se encontraba Choke, un macaco de cola larga cuyo nombre irónicamente significa «suerte» en el idioma tailandés. El primate permanecía atado con una simple cuerda entre dos árboles, una precaria e intolerable medida de sujeción que situaba a un animal salvaje e impredecible directamente en la zona de paso obligatoria para los residentes.
Al aproximarse el menor sin advertir el riesgo, el simio se abalanzó sobre él con una furia ciega y una agresividad incontrolable. El animal atacó brutalmente al niño de seis años, derribándolo sobre el suelo y propinándole repetidos mordiscos de extrema gravedad en la zona del pecho y en una de sus piernas mientras la víctima gritaba desamparada sin poder defenderse.
La violencia de la agresión física tuvo consecuencias inmediatamente catastróficas para la salud del pequeño Nathan. Los afilados colmillos del primate perforaron los pulmones del menor, provocándole heridas internas masivas antes de que los familiares pudieran intervenir para separar a la bestia y trasladar de urgencia al herido hasta el hospital de Sichon.
A pesar de la rápida movilización hacia las dependencias sanitarias, los profesionales médicos se encontraron con un cuadro clínico irreversible debido a la gravedad de los desgarros torácicos. El equipo de urgencias luchó desesperadamente por evaluar y estabilizar al paciente, pero las lesiones respiratorias eran incompatibles con la vida y solo pudieron certificar el deceso.
El origen de esta tragedia se remonta al año 2022, cuando el abuelo del niño localizó al macaco desamparado en un bosque siendo apenas una cría. En lugar de dar aviso a las autoridades medioambientales, el hombre decidió llevárselo a su domicilio para criarlo de manera doméstica, ignorando de forma temeraria que un animal salvaje jamás pierde sus instintos agresivos.
Lo que resulta verdaderamente indignante es que la propia familia conocía de primera mano la peligrosidad latente del animal. La madre del menor, Daranee Srichan, desveló a los medios que el simio ya había protagonizado ataques violentos previos contra su propio padre y contra un gato callejero, unas clarísimas señales de alerta que fueron trágicamente minimizadas por los adultos.
La indignación colectiva ha alcanzado niveles máximos al conocerse la reacción del abuelo tras consumarse la muerte de su propio nieto. Cuando las patrullas de la policía se desplazaron hasta el domicilio con una orden para confiscar y analizar al macaco, descubrieron que el anciano ya se había deshecho de él, liberando a un animal con historial asesino en un bosque cercano.
Para mayor consternación y asombro de la opinión pública, la familia del pequeño Nathan ha tomado la incomprensible decisión de no emprender ningún tipo de acción legal contra los responsables de la custodia de la fiera. Al escudarse en que el agresor era simplemente la «mascota familiar», la muerte violenta del niño de seis años quedará completamente impune ante las autoridades.
Este trágico suceso vuelve a poner de manifiesto un gravísimo problema endémico en el sudeste asiático, donde el tráfico y la tenencia de fauna exótica por mera vanidad sigue al alza de forma descontrolada. Datos de organizaciones internacionales revelan que una parte importante de la población tolera primates y grandes felinos en sus hogares, motivados únicamente por el deseo caprichoso de exhibir una especie rara.
Mientras el cuerpo de Nathan era incinerado este lunes en una dolorosa ceremonia, los expertos recuerdan que la domesticación de fieras es una bomba de tiempo que siempre termina en desgracia. Ningún capricho humano justifica que un niño pierda la vida con los pulmones destrozados por culpa de la negligencia y la irresponsabilidad de los adultos que debían protegerlo.

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