Golmés: hallan a un hombre muerto en un coche volcado en el canal y el conductor cae horas después

La tarde del domingo terminó con una escena cerrada por el agua y el silencio en Golmés, donde un coche apareció volcado dentro del canal d’Urgell con un hombre de 42 años muerto en el asiento delantero del acompañante.
El aviso llegó a las 19.49 horas, cuando la policía local comunicó la presencia del vehículo siniestrado en la zona del camino del Salt del Duran, un punto donde la oscuridad y el aislamiento multiplicaron desde el primer momento la gravedad del hallazgo.
Cuando los agentes y los equipos de emergencias lograron retirar el turismo del canal, comprobaron que dentro seguía atrapada la víctima, mientras la puerta del conductor permanecía entreabierta y no había nadie alrededor que explicara qué había ocurrido.
Ese detalle convirtió el siniestro en algo más perturbador que un accidente de tráfico corriente, porque todo apuntaba a que una de las dos personas implicadas había salido viva del coche y había abandonado el lugar sin pedir ayuda ni volver atrás.
La víctima era un vecino de Mollerussa de nacionalidad rumana, identificado por las iniciales V.R., y su cuerpo apareció en el lado del copiloto, sin margen ya para una asistencia que quizá solo habría sido posible en los minutos críticos posteriores al vuelco.
Mientras el coche era extraído del agua y se reconstruían los primeros indicios, los Mossos activaron una búsqueda por la zona y trataron de localizar al conductor desaparecido, cuya ausencia pesaba cada vez más sobre la investigación.
La búsqueda terminó hacia las 23.00 horas en Mollerussa, donde los agentes localizaron en su domicilio a un hombre de 34 años, también de nacionalidad rumana, con lesiones compatibles con el accidente y signos evidentes de haber consumido alcohol.
El control practicado después de localizarlo confirmó que había dado positivo en alcoholemia, un dato clave para endurecer el encuadre penal de un caso que ya estaba marcado por la huida y por la muerte de la persona que viajaba a su lado.
La detención se produjo por homicidio imprudente, omisión del deber de socorro y conducción bajo los efectos del alcohol, tres elementos que, unidos, dibujan una secuencia especialmente grave: siniestro, fuga, abandono del acompañante y arresto horas después.
El hecho de que el conductor apareciera en casa y no junto al canal refuerza la idea de que tuvo tiempo para alejarse del escenario, dejar atrás el vehículo hundido y no alertar a nadie de que había otra persona atrapada dentro del turismo.
La investigación deberá precisar ahora cómo se produjo la salida de vía, cuánto tiempo permaneció el coche en el agua y si existió alguna posibilidad material de salvar a la víctima antes de que el silencio del canal sellara el desenlace.
También será determinante aclarar el estado exacto del conductor en el momento del accidente, porque la presencia de alcohol no solo afecta a la conducción, sino que agrava la lectura de cada decisión tomada después del impacto.
El detenido pasó el lunes a disposición judicial, mientras los investigadores completaban el atestado con los datos del siniestro, los indicios recogidos en el lugar, el resultado de la alcoholemia y la secuencia temporal entre el vuelco y la localización del sospechoso.
Lo ocurrido en Golmés deja una imagen difícil de borrar: un coche boca abajo dentro del canal, un copiloto muerto en el asiento delantero y un conductor que no estaba allí cuando por fin llegó la ayuda, como si la noche hubiera tenido que reconstruir sola lo que él decidió callar.






