Herido un niño de ocho años tras ser atropellado al cruzar con su madre en Huesca
La mañana del lunes 3 de agosto dejó una escena de tensión en Huesca cuando un niño de ocho años fue atropellado mientras cruzaba un paso de peatones junto a su madre.
El impacto ocurrió poco antes de las 12.00 horas en la calle Vicente Campo, a la altura del cruce con Almogávares, en una zona céntrica de la ciudad muy próxima al parque Miguel Servet.
La violencia del golpe hizo que el menor resultara herido y obligó a activar una respuesta inmediata de los servicios sanitarios y de la Policía Local, que acudieron al lugar en cuestión de minutos.
El niño fue trasladado al Hospital San Jorge de Huesca con heridas y contusiones, además de la sospecha de una fractura en un brazo, una posibilidad que marcó desde el primer momento la gravedad del episodio.
La madre también estaba junto a él cuando se produjo el atropello, y varias informaciones locales sitúan a ambos en el mismo paso de cebra en el instante en que apareció el vehículo.
El conductor implicado es un hombre de avanzada edad, un dato que ha quedado incorporado a las primeras averiguaciones abiertas tras el siniestro ocurrido en plena luz del día.
El cruce donde se produjo el atropello concentra tránsito de vehículos y peatones, y el hecho de que la víctima fuera un niño disparó la alarma entre quienes presenciaron o conocieron la escena poco después.
Los primeros datos coinciden en que el menor fue la parte más perjudicada del accidente, lo que explica la urgencia del traslado hospitalario y la atención prestada sobre el terreno antes de moverlo.
La secuencia deja una imagen especialmente dura porque todo ocurrió cuando el niño cruzaba acompañado, en un espacio reservado precisamente para proteger el paso peatonal frente al tráfico rodado.
Por ahora no han trascendido lesiones internas ni un parte médico definitivo, pero la referencia a heridas, contusiones y posible fractura refleja que no se trató de un golpe menor.
La intervención policial se centró también en asegurar la circulación en la zona y en recopilar los datos necesarios para reconstruir cómo se produjo el atropello en ese punto exacto de la capital oscense.
Este tipo de sucesos vuelve a poner el foco sobre la vulnerabilidad de los peatones, sobre todo de los menores, incluso cuando cruzan por lugares señalizados y a plena vista de los conductores.
En Huesca, el caso ha quedado ligado a un cruce concreto y a una franja horaria muy precisa, elementos que ayudan a fijar la secuencia de un mediodía que terminó con un niño herido en el asfalto.
Mientras se aclaran todas las circunstancias, el peso de la noticia queda en esa imagen final: un menor de ocho años camino del hospital tras ser embestido en un paso de peatones cuando iba con su madre.






