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Muere un hombre de 29 años tras desplomarse a las puertas de un centro de salud en Lugo

La mañana del viernes se quebró de golpe en la rúa Illas Canarias de Lugo, donde un hombre de 29 años se desplomó a las puertas del centro de salud poco después de haber salido del edificio en el que acababa de ser atendido.

La caída ocurrió en plena vía pública y activó una escena de urgencia inmediata frente al ambulatorio, con varias personas pidiendo ayuda mientras el cuerpo del joven quedaba tendido a escasos metros de la entrada sanitaria.

Los primeros en intervenir fueron profesionales del propio centro de salud, que salieron al exterior para iniciar maniobras de reanimación en cuanto advirtieron que el hombre había sufrido una parada y ya no respondía a los estímulos.

Poco después se incorporó un equipo del 061, que mantuvo durante más de una hora las labores de asistencia avanzada en un intento sostenido por revertir la situación crítica que se había producido delante de numerosos testigos.

Nada de eso bastó. Tras un largo esfuerzo médico en plena calle, los sanitarios no lograron recuperar sus constantes vitales y el fallecimiento terminó confirmándose allí mismo, en un punto marcado por la tensión y la impotencia.

La secuencia resultó especialmente dura por el lugar en el que ocurrió: el joven acababa de abandonar un centro de salud y murió apenas unos instantes después, sin que la cercanía de la asistencia médica cambiara el desenlace final.

Las alertas a emergencias se registraron a primera hora de la mañana, alrededor de las diez, cuando varios particulares avisaron de que un hombre se había venido abajo justo al salir del ambulatorio del barrio lucense de A Piringalla.

Tras la confirmación de la muerte, la zona quedó acordonada por las fuerzas de seguridad para facilitar las actuaciones correspondientes y preservar el entorno mientras se desarrollaban los trámites previos al levantamiento del cadáver.

Con el paso de las horas trascendió un dato añadido sobre el contexto clínico del fallecido: estaba siendo tratado de una tuberculosis, aunque por ahora no se ha precisado oficialmente si esa circunstancia guarda relación con el colapso.

Ese detalle, unido al silencio sobre una causa definitiva, ha dejado la muerte rodeada de cautela y preguntas abiertas, a la espera de que las comprobaciones médicas y forenses permitan fijar con claridad qué desencadenó el derrumbe.

El impacto en la calle fue inmediato porque todo ocurrió a la vista de vecinos, pacientes y personal sanitario, en un espacio cotidiano convertido de repente en escenario de una muerte súbita imposible de apartar de la memoria del barrio.

También pesó la duración del intento de rescate, que prolongó durante más de una hora la esperanza de quienes observaban el operativo y al mismo tiempo fue haciendo más visible la gravedad extrema del episodio que se desarrollaba allí.

Hasta este momento no han trascendido más datos personales sobre la víctima ni una explicación cerrada de lo ocurrido, más allá de su edad y de la confirmación de que el desplome se produjo tras salir del centro sanitario lucense.

Lo que queda es una imagen seca y brutal: un hombre joven que abandona un ambulatorio, cae en la calle y muere frente a la misma puerta desde la que intentaron salvarlo, dejando tras de sí una escena de desconcierto y vacío.

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