Muere un joven arrollado por un taxi cuando yacía en la calzada junto al aeropuerto de Menorca
La madrugada del martes se quebró junto al aeropuerto de Menorca con una imagen devastadora: un joven murió después de ser arrollado por un taxi cuando permanecía tendido sobre la calzada en el acceso a la terminal.
El atropello se produjo alrededor de las 5.30 horas, en un tramo de entrada a la zona de llegadas donde todavía no había amanecido del todo y la visibilidad seguía marcada por la oscuridad.
El conductor del taxi circulaba hacia la terminal cuando se encontró con el cuerpo sobre el asfalto y no pudo advertir su presencia a tiempo, de modo que el vehículo terminó pasándole por encima.
Los equipos de emergencia desplazados al lugar localizaron a la víctima ya sin vida bajo el coche, una escena que dejó la zona completamente acordonada mientras comenzaban las primeras diligencias.
La identidad del fallecido seguía sin confirmarse durante la mañana porque no llevaba documentación encima, un detalle que obligó a los investigadores a abrir gestiones paralelas para ponerle nombre al muerto.
La autopsia quedó prevista para ese mismo día con la intención de precisar las circunstancias exactas de la muerte y aportar pistas que ayudaran a reconstruir qué ocurrió antes del impacto.
La investigación se dividió en dos frentes desde el primer momento: por un lado, la Policía Local asumió el análisis del siniestro vial con mediciones, inspección del lugar y toma de declaraciones.
Por otro, la Policía Nacional mantuvo abierta una línea propia para aclarar cómo acabó el joven tumbado en ese punto de la carretera y si antes del atropello pudo producirse algún hecho delictivo independiente.
En las comprobaciones iniciales también cobraron importancia las cámaras del entorno y las grabaciones del propio taxi, ya que pueden resultar decisivas para fijar cuánto tiempo llevaba la víctima en la calzada y en qué condiciones.
Uno de los extremos que se revisan es si el joven estaba dormido, inconsciente o en un estado que le impedía reaccionar, porque su posición sobre el asfalto resultó determinante en un tramo por el que entran vehículos de forma continua.
El levantamiento del cadáver no se produjo hasta alrededor de las 7.30 horas, lo que mantuvo alterado el tráfico de acceso al aeropuerto durante cerca de dos horas en plena primera franja de movimiento del día.
La violencia del impacto y el arrastre posterior convirtieron el lugar en un escenario difícil de explicar incluso para quienes llegaron después, cuando la circulación seguía condicionada por el cordón policial.
Cada dato conocido hasta ahora dibuja una muerte abrupta y extraña, marcada no solo por el atropello, sino por la incógnita de por qué un joven acabó inmóvil en mitad de la vía antes de que llegara el taxi.
Mientras la víctima seguía sin identificar y las pesquisas avanzaban entre cámaras, testimonios y forenses, la entrada del aeropuerto quedó asociada a una escena seca y brutal que todavía exigía respuestas.






