Persecución en la A-7 tras un robo violento en Mijas: dos policías heridos y tres detenidos

La secuencia arrancó en Mijas con un robo violento que dejó a un turista belga sin su cadena de oro y abrió una huida feroz por la A-7, una persecución que terminó con tres detenidos y dos policías locales heridos leves tras una embestida durante el operativo.
Todo ocurrió en la tarde del martes 18 de agosto, alrededor de las 18:40 horas, cuando la Policía Local recibió el aviso de un tirón cometido en las inmediaciones de Max Beach, en la zona de Riviera del Sol, uno de esos puntos donde el bullicio turístico puede convertirse en un escenario perfecto para atacar y desaparecer.
La reconstrucción inicial señala que uno de los implicados ejecutó el robo mientras otros dos hombres lo esperaban en un vehículo para facilitar la fuga, una mecánica rápida y calculada que dejó claro desde el primer momento que no se trataba de un movimiento improvisado ni de una escapada torpe.
Poco después, los agentes localizaron el coche sospechoso e intentaron darle el alto, pero la respuesta fue una huida a gran velocidad que empujó la intervención hacia la autovía y obligó a convertir una patrulla ordinaria en un dispositivo urgente con riesgo real para policías y conductores.
La persecución avanzó por la A-7 en dirección a Torremolinos y requirió la colaboración de las policías locales de Benalmádena y de ese municipio, una coordinación contrarreloj para cerrar salidas, reducir márgenes y evitar que el vehículo desapareciera en una franja especialmente transitada de la Costa del Sol.
Cuando por fin lograron interceptar el turismo, los agentes comprobaron que el vehículo había sido denunciado como sustraído y que, además, constaba como robado a punta de pistola, de modo que la escena ya no hablaba solo de un tirón a un turista, sino de una cadena de delitos violentos enlazados en pocas horas.
Durante la actuación se produjo una embestida entre vehículos y fue en ese punto donde dos policías locales de Mijas resultaron heridos leves, un detalle que muestra hasta qué punto la captura se desarrolló en un contexto de tensión extrema, con maniobras bruscas y un margen mínimo para contener la situación sin un desenlace peor.
Los tres ocupantes del coche fueron detenidos en el tramo final del operativo y el vehículo quedó recuperado, cerrando así una fuga que había comenzado tras el asalto al turista y que terminó con los sospechosos bajo custodia después de atravesar varios municipios bajo presión policial.
El foco de la noticia no está solo en los arrestos, sino en la violencia acumulada en toda la secuencia: un coche previamente sustraído con arma, un robo directo a una víctima en zona turística, una huida por autovía y una colisión que dejó a agentes lesionados en pleno servicio.
Ese encadenamiento convierte el caso en algo más grave que una persecución llamativa, porque revela una movilidad delictiva capaz de pasar de un robo intimidatorio a otro violento y después sostener una escapada de alto riesgo, una mezcla que multiplica el peligro para cualquiera que se cruce en medio.
La intervención conjunta de Mijas, Benalmádena y Torremolinos fue decisiva para cerrar el cerco, ya que un solo cuerpo policial difícilmente habría controlado con la misma rapidez una fuga de estas características en una vía tan sensible, con tráfico constante y múltiples puntos de salida hacia otros núcleos urbanos.
El concejal de Policía Local de Mijas, Juan Carlos Cuevas, destacó la rapidez de los agentes y la coordinación del dispositivo, subrayando que la actuación permitió localizar el vehículo, sostener la persecución y culminar la detención de los tres implicados pese a la complejidad de la embestida y de la huida por la autovía.
También trasladó su deseo de pronta recuperación a los policías heridos, un cierre institucional que deja sobre la mesa el coste físico de una actuación que muchas veces se resume en una cifra de detenidos, pero que en la práctica obliga a intervenir a centímetros del impacto y bajo decisiones tomadas en segundos.
La imagen que queda es la de una tarde convertida en carrera brutal entre Mijas y Torremolinos, con un delito inicial contra un visitante, un coche marcado por otro robo violento y unos agentes que acabaron lesionados mientras cerraban una fuga que pudo haber dejado un balance mucho más oscuro.






