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Sariñena: el derrumbe de una vivienda en obras deja un trabajador muerto y dos heridos en Huesca

La mañana del jueves 27 de agosto de 2026 se quebró de golpe en Sariñena cuando una vivienda privada en obras, situada en la calle Fatás, se desplomó con tres operarios dentro y convirtió una demolición rutinaria en una escena de muerte, rescate e incertidumbre.

El derrumbe se produjo poco antes de las doce del mediodía, cuando los trabajadores llevaban varios días actuando sobre el inmueble, y la caída de la estructura dejó atrapados a dos de ellos mientras un tercero conseguía abrirse paso entre los escombros y salir herido por su propio pie.

Ese primer superviviente fue auxiliado en los minutos iniciales por los servicios desplazados a la zona y trasladado a un centro sanitario, mientras la atención se concentraba en los dos compañeros que seguían bajo la masa de cascotes, hierro y polvo que había tragado el interior de la vivienda.

Con el paso de las horas, el desenlace se volvió más pesado: uno de los dos trabajadores atrapados murió bajo los restos del edificio, mientras el otro pudo ser rescatado con vida y evacuado con heridas a un hospital, según confirmaron las autoridades que seguían el operativo en el lugar.

La gravedad del escenario no dependía solo de la cantidad de escombros, sino de la inestabilidad extrema de la estructura, que obligó a frenar maniobras directas durante parte del rescate para apuntalar la zona y reducir el riesgo de un nuevo colapso sobre víctimas y equipos de emergencia.

En torno al inmueble se desplegó un dispositivo amplio con Bomberos de la Diputación Provincial de Huesca, efectivos de Sariñena, Barbastro y Benabarre, apoyo de bomberos de Huesca y Zaragoza, una Unidad Canina, drones, Guardia Civil, personal sanitario, Protección Civil y Cruz Roja.

La intervención avanzó entre pausas tensas porque cada movimiento podía alterar un edificio ya vencido, y ese equilibrio precario marcó la espera de varias horas que separó el primer aviso del rescate final del segundo operario atrapado, cuando la zona seguía respirando peligro.

El alcalde de la localidad, Francisco Villellas, confirmó que en el momento del siniestro había tres personas trabajando dentro del inmueble y que el accidente golpeó de lleno una obra de propiedad privada, ahora bajo revisión para aclarar por qué la vivienda se vino abajo de forma tan violenta.

También trascendió que la misma empresa ya había intervenido en otro inmueble cercano, en la colindante calle del Mercado, un dato que añade contexto a la actividad previa en la zona pero que no despeja todavía la pregunta central: qué falló para que el derribo acabara en tragedia mortal.

Cuando los rescatistas lograron sacar al segundo atrapado, el balance definitivo de esta cobertura quedó fijado en un trabajador fallecido y dos heridos, un cierre factual distinto al de las primeras informaciones, que todavía hablaban de dos operarios bajo tierra y un futuro incierto para ambos.

Después del rescate, los equipos confirmaron que no quedaba nadie más en el interior del edificio y continuaron trabajando para asegurar la estructura, revisar el perímetro y evitar otro desprendimiento en una calle que había pasado del ruido de obra a un silencio cargado de conmoción.

La investigación sobre las causas sigue abierta y, por ahora, no se ha detallado qué elemento desencadenó el hundimiento, si existía una debilidad previa en la vivienda o si alguna fase del derribo precipitó el colapso en el peor momento posible, con los tres operarios todavía dentro.

El caso vuelve a poner el foco sobre el filo de los trabajos de demolición, donde unos segundos bastan para encerrar a varios hombres entre bloques, vigas y polvo sin margen de reacción, y donde una maniobra de rescate puede convertirse a la vez en salvación y amenaza para quienes entran.

En Sariñena queda ahora la imagen brutal de una vivienda deshecha en mitad del día, un trabajador muerto, dos heridos y una calle acordonada mientras los servicios de emergencia rematan la zona y los investigadores intentan reconstruir el instante exacto en que todo terminó por venirse abajo.

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