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Tragedia en Mogán: un adolescente de 14 años muere ahogado entre Amadores y Puerto Rico

La tarde del martes se quebró en una cala situada entre Amadores y Puerto Rico, en el municipio grancanario de Mogán, cuando un adolescente de 14 años desapareció en el mar y terminó siendo recuperado sin vida tras un amplio despliegue de rescate.

El aviso llegó al 112 pasadas las dos y media de la tarde, después de que varias personas alertaran de que había alguien en apuros dentro del agua, incapaz de regresar por sus propios medios hasta una zona segura de la costa.

La gravedad de lo que se estaba describiendo activó en pocos minutos al Grupo de Emergencias y Salvamento, a Salvamento Marítimo, al Consorcio de Emergencias de Gran Canaria y a efectivos de Protección Civil para rastrear la zona por aire, mar y tierra.

Fue la dotación del helicóptero del GES la que consiguió localizar al menor bajo el agua, recuperarlo y trasladarlo de inmediato hasta la helisuperficie de Amadores, donde esperaba ya el personal sanitario movilizado para intentar estabilizarlo.

Cuando el chico llegó a ese punto de evacuación, el Servicio de Urgencias Canario solo pudo confirmar su fallecimiento, cerrando de la peor manera una operación que había arrancado con la esperanza de encontrarlo todavía con posibilidades de sobrevivir.

La escena no terminó ahí, porque el mismo episodio dejó además a otros dos menores al borde de la muerte después de ser arrastrados por el mar en esa misma franja de costa, convertida durante unos minutos en un punto crítico de angustia y desesperación.

Ambos fueron rescatados con vida por una embarcación de Salvamento Marítimo, según la información coincidente publicada durante la tarde, aunque presentaban lesiones de distinta consideración y las autoridades no detallaron en ese primer momento su estado clínico exacto.

La intervención reveló de nuevo lo rápido que puede degradarse una situación en el agua cuando se combinan corrientes, zonas de difícil salida y el desconcierto de quienes quedan atrapados lejos de la orilla, incluso a plena luz del día y con testigos cerca.

La Guardia Civil asumió las diligencias posteriores para esclarecer las circunstancias del suceso, mientras la Policía Local colaboró en el dispositivo desplegado alrededor de la cala y en el apoyo a una emergencia que obligó a coordinar numerosos medios.

El hecho de que el menor fuera hallado bajo el agua apunta a una secuencia de segundos decisivos, en los que cualquier margen para el rescate se fue estrechando hasta convertirse en una carrera contrarreloj marcada por la búsqueda visual y la extracción urgente.

La muerte del adolescente deja una imagen devastadora en uno de los enclaves turísticos más reconocibles del sur de Gran Canaria, donde la normalidad veraniega quedó interrumpida por sirenas, maniobras aéreas y la llegada continua de recursos de emergencia.

También vuelve a poner el foco sobre la vulnerabilidad de los menores ante cambios bruscos del mar, especialmente en zonas donde la apariencia de calma puede ocultar corrientes capaces de arrastrar a varios bañistas al mismo tiempo y alejarlos de un punto de apoyo.

En las primeras horas no trascendió la identidad del fallecido ni se difundieron detalles adicionales sobre los otros dos rescatados, de modo que la información oficial quedó centrada en la cronología del operativo y en la confirmación de la muerte del chico de 14 años.

Lo único indiscutible al cierre de esa jornada es que una emergencia marítima desatada a media tarde acabó con la vida de un adolescente en Mogán y dejó a otros dos menores heridos, una secuencia brutal que convirtió un baño en una tragedia irreversible.

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