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Caso Marta del Castillo: la causa del informe del móvil de Carcaño queda atascada

La búsqueda de Marta del Castillo vuelve a quedar suspendida en una zona de sombras judiciales. La investigación ligada al informe pericial del teléfono de Miguel Carcaño no avanza con la rapidez que exigiría una pieza conectada con el paradero de la joven sevillana.

El dispositivo fue analizado para reconstruir datos y posibles movimientos vinculados a la noche de enero de 2009 en la que Marta desapareció. La expectativa era que los registros conservados ofrecieran una pista útil después de años de búsquedas sin resultado.

Pero la causa que rodea a ese informe se ha convertido en un obstáculo propio. Sigue pendiente de que se aclaren extremos sobre la designación de quien realizó el trabajo y sobre el encaje procesal de sus conclusiones dentro de la investigación.

La Fiscalía ya había trasladado su criterio de solicitar de nuevo el sobreseimiento de esa causa, mientras las partes reclamaban que se impulsaran las diligencias. La falta de una decisión definitiva prolonga un trámite que lleva alrededor de año y medio abierto.

La controversia afecta a Manuel Huerta, responsable de Lazarus Technology, la empresa vinculada al análisis de los datos crudos del móvil. El debate no decide dónde está Marta, pero condiciona una vía pericial que nació con la esperanza de aportar respuestas.

El Colegio Profesional de Ingenieros Técnicos en Informática de Andalucía sostiene que la intervención exigía una titulación concreta y ha pedido avanzar hacia el procedimiento abreviado. La defensa rechaza esa interpretación y mantiene que no existe una reserva profesional exclusiva para esa actividad.

La Audiencia de Sevilla ordenó en 2025 reabrir la causa para practicar diligencias y aclarar si el informe fue encargado judicialmente y si participaron profesionales con la titulación debatida. Aquella resolución no resolvió el fondo, pero evitó que el asunto quedara cerrado.

El 10 de septiembre de 2026, el impulso volvió a llegar desde la acusación: se pidió tramitar el caso como procedimiento abreviado. Cinco días después, la situación seguía marcada por una espera judicial que aleja cualquier desenlace inmediato.

La pieza separada destinada a localizar el cuerpo de Marta continúa abierta. Ese dato mantiene vigente la investigación principal, aunque el recorrido del informe del teléfono haya quedado atrapado entre requerimientos, aclaraciones y posiciones enfrentadas sobre su validez.

El análisis había recuperado información del terminal e identificó posicionamientos que debían ser revisados. Sin embargo, las actuaciones posteriores no han permitido localizar los restos de la joven, desaparecida hace más de diecisiete años en Sevilla.

Para la familia, cada demora tiene una dimensión que no cabe en un expediente. La ausencia del cuerpo impide cerrar la historia y convierte cualquier posible pista en una última oportunidad, incluso cuando los años y las resoluciones se acumulan.

Miguel Carcaño cumple una condena de 21 años y tres meses de prisión por el asesinato de Marta del Castillo. Su pena tiene prevista la extinción el 8 de mayo de 2030, una fecha que añade presión emocional a una búsqueda que no ha encontrado respuesta.

El proceso ahora depende de decisiones que no aclaran todavía el contenido esencial del informe ni su capacidad para reactivar la búsqueda. Lo que debía servir para ordenar datos técnicos permanece rodeado de un conflicto procesal paralelo.

El caso conserva una herida abierta desde 2009: no se ha encontrado el cuerpo de Marta del Castillo. Mientras la causa sobre el peritaje sigue sin una salida clara, la posibilidad de que una prueba pendiente arroje una respuesta continúa suspendida en el tiempo.

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