Claudia Tacoronte: denuncian demora en la llegada de la ambulancia tras el ataque en Cuautla

La noche en que Claudia Tacoronte fue atacada en Cuautla quedó atravesada por una petición desesperada de auxilio. La estudiante española, de 21 años, había acudido a la Casa de la Cultura para participar en la Fiesta Nacional de la Planta Medicinal cuando sufrió una agresión con arma blanca en las inmediaciones del recinto.
Claudia había llegado a Morelos semanas antes como alumna de intercambio. Cursaba Educación Infantil en la Universidad de Granada y realizaba una estancia académica en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Su viaje, concebido como una experiencia formativa, terminó de forma violenta durante un encuentro cultural.
La investigación mantiene abiertas distintas líneas sobre el ataque, ocurrido el sábado 12 de septiembre. La Fiscalía de Morelos activó el protocolo de feminicidio y ha señalado que no descarta hipótesis, incluida la de un posible robo. También ha solicitado imágenes de cámaras cercanas y de particulares para reconstruir la secuencia.
En medio de esa investigación ha surgido una denuncia que agrava el impacto del crimen: la demora en la llegada de los servicios de emergencia. Personas presentes en la zona relataron que se llamó al 911 mientras Claudia estaba herida y necesitaba atención médica inmediata, pero la ayuda no llegó de forma instantánea.
Un testimonio sitúa la espera de la ambulancia en torno a media hora. Otra reconstrucción, basada en el relato de vecinos que acudieron al lugar, habla de una llegada aproximada quince minutos después de los primeros gritos. N+ recoge un margen todavía más amplio, de entre 25 y 40 minutos para la ambulancia y la patrulla.
Las cifras no coinciden y no existe por ahora una cronología oficial definitiva que resuelva esa diferencia. Lo que permanece común en los relatos es la sensación de abandono durante unos minutos críticos: Claudia seguía con vida cuando varias personas intentaban asistirla, contenían el pánico y reclamaban una ambulancia con urgencia.
Una vecina describió cómo escuchó los gritos y salió al percibir que no eran parte de una representación. Otras personas se acercaron a la joven mientras algunos vecinos perseguían al agresor. El escenario fue el de una emergencia improvisada, sin una respuesta inmediata que despejara la angustia de quienes la rodeaban.
La Casa de la Cultura era el punto de encuentro de una fiesta dedicada a las plantas medicinales y a saberes tradicionales. Claudia tenía previsto pasar allí la noche junto a otros participantes. La agresión ocurrió fuera del espacio que debía ofrecer alojamiento, en una zona donde las grabaciones disponibles no cubrían por completo lo sucedido.
El caso ha provocado conmoción tanto en México como en España. La Universidad de Granada suspendió la movilidad de tres estudiantes que iban a viajar a Morelos el próximo semestre. En la universidad mexicana, compañeros y docentes rindieron homenaje a Claudia y reclamaron que el esclarecimiento avance sin demoras ni zonas oscuras.
La respuesta a la petición de auxilio se ha convertido así en una cuestión separada, pero inseparable del dolor de la familia. Determinar cuándo se hizo la llamada, qué recursos fueron movilizados, a qué hora llegaron y qué asistencia se prestó permitirá establecer una cronología verificable de los hechos posteriores al ataque.
Las autoridades han concentrado sus esfuerzos en identificar al responsable. Se han pedido videos de cámaras públicas y privadas, así como material que pueda aportar el patronato del recinto. La investigación busca saber si existió un intento de robo, quién siguió a Claudia y por qué el ataque terminó con su muerte.
Cuautla vive además bajo una preocupación persistente por la violencia. Vecinos del lugar han cuestionado la falta de vigilancia en torno al evento y han asociado la demora denunciada con una desconfianza acumulada hacia la capacidad de respuesta institucional. Esa crítica no sustituye la investigación, pero explica la indignación que rodea el caso.
Cada minuto de aquella noche tiene ahora un peso distinto. La llamada de emergencia, los gritos de quienes pidieron ayuda, la llegada de la ambulancia y de la patrulla, y la atención que recibió Claudia deberán ser contrastados con registros oficiales. Hasta entonces, hablar de una demora es recoger una denuncia que exige ser comprobada.
Claudia Tacoronte no volvió de la experiencia universitaria que había iniciado en México. Su muerte exige esclarecer el ataque y también responder con precisión a una pregunta que resuena entre quienes estuvieron allí: cuánto tiempo transcurrió desde el primer pedido de auxilio hasta que la ayuda llegó a la Casa de la Cultura de Cuautla.






