Cinco niños acaban en el hospital tras hallar unas pastillas en un autobús escolar de Lugo

La excursión todavía no había empezado y, sin embargo, cinco niños de siete años ya estaban frente a una situación que ningún adulto esperaba. Dentro del autobús que debía llevarlos fuera de Lugo apareció una bolsa con pastillas blancas, un hallazgo pequeño en apariencia que activó una cadena de alarmas.
Los menores vieron aquellos comprimidos y los confundieron con caramelos. Algunos relataron que solo los tocaron, mientras que al menos uno reconoció haber llegado a chupar una de las pastillas. La incertidumbre no estaba en lo que se veía, sino en la sustancia que podía esconderse dentro de aquella bolsa.
Cuando los adultos localizaron el envase, los padres contactaron con el servicio de emergencias 061 y decidieron trasladar a los cinco escolares al Hospital Universitario Lucus Augusti. El miedo no procedía de un síntoma visible, sino de no saber cuánto contacto habían tenido los niños con los comprimidos.
En Urgencias de Pediatría, los pequeños fueron sometidos a controles y permanecieron varias horas bajo observación. Ninguno presentaba signos de intoxicación durante la vigilancia médica, un dato tranquilizador que no eliminaba la necesidad de esperar y comprobar que no aparecía ninguna reacción tardía.
El episodio dejó testimonios distintos entre los propios niños. Unos afirmaron que no habían llegado a tocar las pastillas; otros reconocieron haberlas manipulado, y uno admitió haberlas chupado. Esa diferencia obligó a tratar la situación con cautela, porque la exposición real no podía establecerse de inmediato.
La bolsa fue entregada a agentes de la Policía Nacional desplazados hasta el hospital. Los comprimidos no parecían medicamentos y llevaban una inscripción, un detalle que reforzó las sospechas de que pudieran ser una sustancia estupefaciente. La composición definitiva queda pendiente del análisis toxicológico.
Las primeras valoraciones apuntaron a que las pastillas podrían ser éxtasis, también conocido como MDMA. Esa hipótesis no equivale todavía a una confirmación oficial, pero explica la rapidez con la que se activó la asistencia sanitaria y la intervención policial ante un posible contacto de menores con una droga de síntesis.
La escena que comenzó en el interior del vehículo terminó en el hospital, con cinco familias pendientes de cada control médico. Tras varias horas de vigilancia, los escolares recibieron el alta al no presentar síntomas. El alivio llegó antes que las respuestas sobre el origen de los comprimidos.
La investigación trata ahora de reconstruir cómo pudo acabar la bolsa al alcance de niños tan pequeños. Una de las hipótesis es que fuera olvidada por un usuario anterior del autobús, un vehículo que puede emplearse para trayectos particulares, celebraciones y salidas organizadas antes de un servicio escolar.
Ese posible olvido abre una pregunta incómoda sobre la revisión de los vehículos antes de recoger a un grupo infantil. No se ha establecido quién dejó las pastillas ni cuánto tiempo estuvieron allí. Lo que sí se conoce es que permanecieron en el autobús hasta que unos escolares las encontraron durante la subida.
La ausencia de síntomas evitó que el caso tuviera consecuencias clínicas graves, pero no rebaja la gravedad del riesgo inicial. Una sustancia sin identificar, hallada dentro de una bolsa y confundida con caramelos, bastó para transformar un desplazamiento rutinario en una tarde de observación médica y diligencias policiales.
Los análisis deberán aclarar si los comprimidos eran realmente MDMA y permitirán orientar la investigación sobre su procedencia. Hasta que exista ese resultado, la sustancia se mantiene como sospechosa y no como un hecho cerrado. La prudencia es esencial cuando la información parte de una primera valoración policial.
También queda por conocer si el recorrido previo del autobús permitirá localizar a la persona que pudo dejar el envase. La Policía Nacional mantiene abiertas las pesquisas y la bolsa intervenida será una pieza central para determinar qué ocurrió antes de que los niños subieran al vehículo para su excursión.
Para los cinco escolares, la jornada acabó fuera del hospital y sin síntomas. Para sus familias, quedó la imagen de unos comprimidos blancos donde debía empezar una excursión. El susto terminó con el alta médica, pero la investigación continúa para responder de dónde salieron aquellas pastillas y cómo llegaron hasta allí.






